miércoles, 9 de junio de 2021

¿Qué seremos? Respira, Los Carriles

 Los ocres se apoderan del campo.

El sol pinta de marrones y ocres el verdor primaveral del campo.
Se agosta el campo salpicado de enhiestos cardos morados. Como hermosos faros de color inalcanzables.
El campo se transforma al ritmo de los días y las estaciones.
Ahora huele a tierra, a verdad. Respiras y eres. Respiramos y somos.
Las cigarras mecen la quietud de la vida en ebullición.
EL campo habla y nos cuenta que somos él. Que no seremos sin él.
El ser humano cada vez es menos SER. Cada vez es más CORRER, más COMPRAR, más TENER, más CONSUMIR, más GASTAR, más DEPREDAR. Pero menos, mucho menos SER.

Y todo SER pasa por respetar. Respetar a la naturaleza. Cuidarla. Protegerla de nosotros mismos.

SER es , sobre todo, recordar lo que nos hace SER animales superiores. Y demostrarlo.

Somos parte de un sistema natural. Sin él nunca podremos SER. Y nuestra existencia como SERES humanos depende de su conservación. Si no nos implicamos en salvarlo, seremos otra cosa pero no SERES HUMANOS.

No somos SERes porque nos perdemos en TENER, en DERROCHAR.
No somos HUManos porque humano proviene de "humus" tierra y la estamos esquilmando como si no fuera nada nuestro. Como si nuestra única labor fuera arrasarla para ser más civilizados.

Nos quedamos sin naturaleza. Dejamos de SER. Nos precipitamos a la incógnita de la destrucción:¿qué seremos?

Respiras y eres. Respiramos y somos.
Respira, Los Carriles.



sábado, 8 de mayo de 2021

Gracias

 Cada entrada es la recogida de un impulso. 

Escribo para amarrar mis emociones y mis impulsos. Y entenderlas. Y hacerlas mías.

Nunca escribo pensado que alguien pueda leerme. Nunca.

De repente, alguien se pone en contacto conmigo para comentarme algo de lo que he escrito y  me siento - siempre sorprendida- como el rey desnudo que descubre que lo está ante todos y, muy importante, ¡no le importa!

Gracias a los que me seguís y me leéis en este ejercicio algo onanista que me permite sentirme y entenderme un poquito mejor a través de estos grandes y maltratados tesoros que son las palabras. 

Libros

 A veces me siento muy mal. Físicamente mal. Muy mal. 

Entonces siento que algo grave se puede estar desencadenando dentro de mí. Que a mi cuerpo le está traicionando alguna dolencia irreversible.

Por momentos hipocondriacos, llego a asomarme-levemente,supongo-  al precipicio que supone saber tu fecha de caducidad.

Siento la pérdida de la compañía de mis seres queridos, del sol en la cara, del sueño reparador, de una buena comida, de un buen paseo, una buena música...

El otro día se impuso, más que todo eso, quedarme sin tiempo para leer todo lo que ya tengo previsto y que me llevará mucho tiempo: "¿no me dará tiempo a leer todo lo que quiero y a descubrir mucho más?"

Sentí la finitud como la gran pérdida de oportunidades para seguir creciendo, aprendiendo y sintiendo.

Sentí el vacío de la ausencia de los libros.



lunes, 26 de abril de 2021

¿Blefaroplastia?

 Se le amontonan los párpados insistentes

Pliegues tenaces como sudarios inconvenientes

Se arremolina la piel sobre sus globos oculares

Persianas anticipándose al cierre

Persuadiendo a la mirada a no ver

Se arraciman los párpados cargados de perplejidad, incertidumbre, asco...

Al borde del precipicio se sostienen

Un ojo a media luz, cansado, temeroso

El rostro envejecido ante el delirio

de un tiempo extraño y duro

El dolor chorreando a las pestañas

El broche anticipado de la muerte

miércoles, 21 de abril de 2021

Miko

 Miko, calor

Miko, compañía

Miko, ternura

Miko, serenidad

Miko, alegría

Miko, generosidad

Miko, cariño

Miko, tranquilidad

Miko, empatía

Miko, sencillez

Miko, honestidad

Miko, paz

Miko, crisol

Miko, amabilidad

Miko, independencia

Miko, autenticidad

Miko, instinto

Miko, humildad

Miko, intuición

Miko, incondicional

Miko, energía

Miko, relajación

Miko, pureza

Miko, amor

Miko, verdad

Miko, vida


                    


jueves, 15 de abril de 2021

Hace un año

 Hoy hace un año. Parecen diez. Pero sólo hace uno.

Hace un año, hoy, salieron del infierno. Los saqué de allí para llevarlos a unas pantanosas tierras movedizas, pero nunca antes tuve tan claro que era lo tenía que hacer.

Hoy hace un año que en un día lluvioso, mis padres, los dos, salieron de una pesadilla. Una pesadilla que nadie nunca pudo imaginar en este país, en el siglo XXI. 

Hoy hace un año que se acabaron para ellos la soledad, el maltrato, el abandono, la impotencia, la humillación... y todo esto lo recibían por un módico precio de 2400 euros.

En pleno confinamiento, fueron a casa sin saber si estaban enfermos o si lo estaba yo, que era la que iba a cuidarlos.

Completamente inválidos ambos, con necesidad de una grúa para moverlos. Demenciado mi padre, deshidratado. Mi madre llena de puntos y de dolores...

Y allí , teniéndolos en casa, con todos los miedos, los riesgos, las incertidumbres pude volver a respirar.

Podrían enfermar, podrían morir... Pero no lo harían solos ni abandonados como les pasó a tantos otros a pesar de nuestros gritos de desesperación, pidiendo ayuda a todas las instancias posibles que nada nos respondieron y les dejaron a su "muerte".

Empezó una nueva vida para ellos,para mis padres. La recuperaron. Recuperaron esa vida que allí dentro, en la residencia, les habían arrebatado. Escaparon de un posible contagio, de un posible deterioro irreversible, de una posible depresión, de una posible muerte.

Empezó una nueva vida para mí. Cuidándolos, tomando decisiones a ciegas cuyas consecuencias no podía calibrar. 

Empezó una cuesta arriba dura, complicada, sinuosa... Pero llena de luz y de esperanza.

Ahora, un año después, sé que hice lo que debía. Que nunca habría soportado vivir un año como viví ese mes de marzo que casi me enloqueció. Porque sufrir la impotencia, la injusticia y el silencio y la connivencia  de los que deben velar por los ciudadanos, ante esa hecatombe que se vivió en las residencias, es una manera de instalarse en la locura. En un mundo en el que Kafka se hubiera sentido un simple aprendiz.

Fue un recorrido de gran soledad, pero apuntalada por personas sin las que no sé si habría podido salir adelante:

 Ruth y Luz, las asistentes que se arriesgaron a cuidarlos desde el primer día sin saber en qué condiciones venían y sin protección por parte de su empresa. 

Gema, mi asistente social que se involucró como sólo lo puede hacer una enorme profesional y persona.

 Joaco, mi compañero de vida, que, cuando pudo, lo dejó todo para estar cerca de mí.

Es un día que nunca olvidaré. Es un día que se abre ante mí como el precipicio en el que salve a mis padres y me salve a mí misma de una angustia de una intensidad que nunca había sentido. Escapamos de la inhumanidad y la pura injusticia.

Hace un año y parecen diez.

Dos personas salieron de ese infierno. 30.000 nunca más podrán decir lo mismo.

Y todavía no se ha hecho justicia ni estamos cerca de ella.

Hay ignominias que lleváramos todos a cuesta y mancharán nuestra historia sobre quien menos lo merecía.

martes, 13 de abril de 2021

Añicos

 Los añicos arrecian tras la pared.

Sordos, ciegos, implacables.

Tras la pared se deshace la vida, se derrite en dolor.

Añicos que se clavan en el corazón como esquirlas traicioneras

Añicos que gritan mudos

Se desgañitan impotentes 

Chocan contra la pared

Silenciosos...

Cuando los descubres no entiendes cómo no han atravesado el muro

Cómo no has temblado al presentirlos

Cómo no has sentido llorar cada uno de ellos en esa otra almohada

Ahora que los conoces, intentarás acariciarlos como los restos de un desastre que nunca debió llegar

Como la huella hermosa de una vida que ya no está, pero estará para siempre en su corazón. 


                                            Pensando en ti, Teresa