domingo, 15 de marzo de 2015

La mirada que habla

Os presento esta pequeña joya. 


Book titled 'La mirada que habla'

Read this free book made on StoryJumperSon unas hermosas fotos de Merche Valdés con las que llevo dialogando tiempo y he querido plasmarlo aquí.Espero que os guste

domingo, 1 de marzo de 2015

Un pan tierno y humeante

Esta es la última competición de este tipo de Raúl. 
Este año se cierran algunas etapas en su vida. En la nuestra. Supongo que voy a echar de menos muchas cosas. La emoción de acompañarle, de verle nervioso, de verle superarse, de verle satisfecho con sus medallas, de verle apoyado y apoyando a su equipo, de verle aceptando sus derrotas, de verle en el podio, de escuchar su nombre  al subirse en él...

Esta es la última y por ello, si cabe, más emocionante y con una pizca de melancolía anticipada.


Ayer, miraba a mi alrededor y me sentía dichosa. Mis padres a mi lado disfrutaban cada segundo de una mañana larga y llena de bullicio y calor en la piscina (incluso aunque crean estar viendo a Raúl nadar y sea otro niño, como ayer).Mi padre estaba feliz de haber cancelado un viaje que tenían para estas fechas que le hubiera impedido ver a su nieto en esta última competición.


Yo, podía observar a mi hijo y animarle y verle participar en algo que le gusta y que hace bien.












Parece algo baladí, pero no lo es. Mi hijo pasa su vida fuera de casa y yo no puedo verlo en su salsa. No puedo animarle ni verle disfrutar o sufrir.









Migajas de felicidad que hacen de la vida un pan tierno y humeante del que algunos desencuentros propios de la edad (al parecer),  impiden  saciarme. 
Las recojo con las yemas del corazón y las conservo aquí, arropadas de palabras y de todo mi amor.

viernes, 27 de febrero de 2015

Agrietar el muro

Muchas veces esperando en el andén te gustaría subirte a ese tren que no es el tuyo, solo por descubrir nuevos mundos, nuevas sensaciones. Pero no puedes. No es el tuyo. Lo ves alejarse con una sonrisa de melancolía y cierta impotencia. Aunque con la ilusión de , algún día, atreverte a subir a otros traqueteos que ahora te parecen imposibles.

Ayer, las miradas tristes de unas niñas apagadas nos despedían así. Tristes, pero bajo los dinteles de las puertas de su habitación, para saborear una despedida que, solo instalada en la esperanza, quieres alargar.


Ayer, Charly, Pablo y Raúl llevaron toda su entrega y su pasión a una sala en la que algunas niñas llegaron a regañadientes y en la que todas se encontraban sin muchos ánimos ni ganas de mucho.


Ellos con sus canciones las hicieron tararear y salir, por unos instantes, de esa nebulosa que es, en estos momentos, su vida. 




 



Ellos, que no son profesionales, que simplemente aman la música y se relacionan y expresan a través de ella, fueron valientes y generosos improvisando las canciones que ellas les pedían y que no habían preparado y esforzándose mucho por que los errores no afectaran al disfrute.

Estaban todos unidos por ese hilo mágico de la música. Se sabían todas las canciones y compartieron un lugar común en el que no había diferencias. 



Compartir, emocionarse, sentirse en comunión...no creo que haya otra expresión de la vida más hermosa y más auténtica. Y esa fuerza puede ayudar a descubrir otras que están, ahora, muy silenciadas. Aunque no sea en ese instante.




Y esa tristeza que actuaba como un muro difícil de derribar puede enseñarnos que todos somos parte de lo mismo, que todos podemos visitar ambas partes del muro y que necesitamos que otros nos echen una mano para poder escalarlo.


Charly, Pablo y Raúl extendieron las suyas para que sus amigas de esa tarde se aferraran a ellas y montadas en su voces escaparan de allí y le cantaran a su voluntad que no están solas en ese muro.


Ellos, conmovidos, quieren repetir para cantar más fuerte e intentar ayudar a derribar esos muros. O al menos a agrietarlos.

viernes, 20 de febrero de 2015

En volandas

El amplio corredor se tiñe de sedas coloridas. La tenue luz se viste de calor. Suena la música. Una música profunda, ancestral, de culturas lejanas,que acolcha el ruido de nuestras preocupaciones y nuestras prisas y lo transforma en serenidad, en ganas de entregarte a ella y descansar. 
El hospital se ha transformado en un útero que nos mece y aligera.

Lalita avanza hasta nosotros, enlazas sus manos con pétalos rojos que libera como un suspiro de su corazón. Sus manos ahora vuelan como aves enamoradas y se funden con la música para romper en un torbellino de ropajes en cuyas olas nos subimos y volamos. Volamos  en los hipnóticos giros de Lalita que, como una peonza, se abandona a la inercia de ese revoloteo sanador. Vueltas infinitas que centran, que enraizan.


Ahora son otras magas con sus ropajes encendidos las que salpican de dulces tintineos el suave movimiento de sus cuerpos.


Color, serenidad y gotas centelleantes en una danza 
que se nos inocula sin saber cómo y nos impide dejar de mirarlas, de seguirlas con el anhelo de nuestro corazón.







Salgo en mitad de esta ceremonia preguntándome si el mismo encantamiento será el que veo en los ojos fijos de esos niños que, tal vez, por unos momentos han olvidado por qué están ahí. Si habrán intuido  que podrán salir pronto a  bailar su propia música que será parte de esta que hoy - sembrando su imaginación- les ha devuelto, por un ratito, sus quebradas alas.

Gracias, chicas


miércoles, 18 de febrero de 2015

Algo extraordinario

Hoy he vivido algo extraordinario. He ido al cine. 
He visto una película sobre una profesora de Lengua, de 50 años, que ama la capacidad de entregarse en las palabras. Casada, con hijos. Le gusta correr y la  crema de calabaza.  Todas estas coincidencias podrían ya ser lo extraordinario, pero no lo son.


Es una mujer luchando por aprender a saber perder, aunque lo único que sabe es que eso jamás se aprende como ella necesita. Porque ella está luchando por aprender a decir adiós a todo lo que es. Esta luchando por aprender a despedirse de sí misma sin ir a ninguna parte. La pantalla se va a blanco, como Alice. Fin de la película.



La música acompaña a los títulos de crédito y entre sus notas escuchamos aplaudir a un hombre que rompe sus aplausos con un "gracias" desgarrado.Sorprendidos, no sabemos bien qué está pasando: "¿Otro loco más"? Escuchamos pues somos pocos...

Nos está dando las gracias por acompañarle, por haber vivido con él la comunión de esa lucha; por no haber permitido que se sintiera todavía más solo, más hundido. Necesita darle las gracias a un pequeño grupo de desconocidos que ,sin saberlo ,han vivido con él su víacrucis personal. Un grupo de personas que no sabíamos que él, durante esa hora y media, estaba realizando un viaje amargo y maravilloso al mismo tiempo. Un viaje en el que, de algún modo, ha podido acompañar a su hermano en la soledad devastadora que supone instalarse en la nada del alzheimer.
A través del cual ha podido sentir a su hermano, otra vez, acercándose al infierno que es perder los recuerdos, no saber dónde estás ni quienés son los que te rodean. Al entender que estás dejando de ser quien eres para ser un espectro rodeado de una distancia
insalvable que te aleja de todo lo que amas y que dejarás de sentir ineludiblemente. 

Ha podido acompañar a su hermano en ese tortuoso no retorno que es ser consciente del desmantelamiento de tu mundo, de tu propio desmantelamiento. 



De algún modo. A través de una película. 
Porque no es posible de otro modo. Porque vivir la devastación de un ser querido en manos del alzheimer es vivir en la impotencia
de no poder ayudar, ni acompañar, ni aliviar en el inmensurable dolor de esa persona que se va.

Y entre sollozos nos ha dado las gracias por no dejarle solo en esa bajada a los infiernos a la que sus amigos no le han querido acompañar. Quizá por no enfrentarse ellos a ese sufrimiento otra vez. Quizá porque pensaron que era malsano querer revivir la enfermedad de su hermano que se fue, definitivamente ahora, hace tan solo un mes.

El hombre sollozando se ha presentado y  nos ha seguido dando las gracias. Necesitaba hablar de su hermano, seguir teniéndolo cerca y nos ha explicado
que va abrir un restaurante en su nombre y allí nos ha convocado.

No he dudado ni por un instante de la veracidad de sus sollozos, ni de la intención de su improvisado discurso. En septiembre estaré pendiente para acercarme a ese restaurante y darle las gracias y el ánimo que hoy no he sido capaz de entregarle; anclada en mi asiento, sin capacidad de reacción. 

Iré, sin duda a agradecerle que me haya hecho vivir la emoción de sentir lo mejor del ser humano en mitad del dolor y la renuncia. Que me haya hecho sentir que no estoy sola en mi fragilidad y mis miedos, en mi necesidad de descansarlos en el calor de los demás, con la certeza de que la vida es maravillosa porque somos capaces de emocionarnos y compartirlo. Le daré las gracias por permitirme vivir,un miércoles cualquiera, algo  vívidamente extraordinario.

domingo, 15 de febrero de 2015

Preguntas

Ayer estuve en una presentación sobre  música barroca. Es mi música favorita sin ninguna duda. 
Descubrí algo que ya sabía: es una música hecha para despertar emociones. Por eso me gusta.



Eso me llevó a cuestiones sobre las que siempre me descubro reflexionando sin llegar a conclusiones sólidas.


Sé que lo único que me interesa realmente en esta vida es emocionarme. Que nada que no incluya algún tipo de emoción  me interesa. Que aprendo de las emociones, que me enriquezco con ellas y construyo y entiendo el mundo a través de ellas. Al menos entiendo algo mejor el sinsentido de este mundo. 

José Luis Sampedro, un sabio bien pegado a la realidad, lo dijo muy claramente:
"La emoción es primero. Primero se siente y después viene lo demás, el pensamiento, que se estructura en palabras"



La cuestión es que yo, llena de emociones, a veces no logro transmitir a los que me rodean ninguna bondad. Me cuesta expresar mi cariño y hacer la vida más fácil a los demás. Entonces me pregunto para qué me sirven las emociones. Cómo pueden ayudarme a construir un mundo mejor y a ser mejor persona. ¿Vivir en la emociones es ético si no se comparten y si no ayudan a cambiar lo injusto, si no suponen un compromiso con los que te rodean? 

Esto conecta con otra cuestión que me aturde frecuentemente. Soy incapaz de transmitir personalmente todo lo que llevo dentro. Todo ese volcán de emociones lo canalizo y comparto a través de la palabra escrita pero soy incapaz de entregar ternura, calor, cercanía en el tú a tú. ¿Eso invalida mi palabra escrita? ¿Le quita fuerza y autenticidad?
¿Se trata de una máscara tras la que me parapeto? 


Y eso me lleva a otro enigma ante el que tengo una postura  débil, insegura. ¿Se puede separar la obra artística de una persona de su vida diaria? ¿Se puede admirar, elogiar, valorar la obra de un artista al margen de su catadura moral, de su calidad humana? ¿El genio sigue siendo un genio a pesar de ser un hijo de puta? ¿Puede emocionarme la obra de un maltratador, de un ser despiadado, soberbio o injusto? ¿Puede la obra de una criminal valorarse al margen de esos crímenes?

Preguntas, cada vez más preguntas...

Escuchar a sabios ayuda a sobrellevar tantas incógnitas, si no es posible despejarlas.


sábado, 14 de febrero de 2015

Una tarde "áurea"

El sábado 14 de febrero se ha celebrado la competición municipal de natación de Madrid en Palomeras. 
Se reunen los equipos de natación de los colegios de Madrid y compiten por las marcas en Braza y Relevos.

Oro en Braza






Oro en Relevos



                                                                                                                                                                           En 15 días, más.