Es un título brillante. Pastoso. Se atraganta nada más leerlo.
Me lancé a él como lo que es: una declaración de principios: la odisea de la emigración femenina en este país.
ME saltaron todas las alarmas y se despertaron en mí las cenizas en la boca, en los pulmones y en el corazón.
¿Se puede ser coherente con una pensión de 900 euros?
¿Se puede ser justo dentro de un sistema que tritura al débil?
¿Cómo actuar con empatía con las persona que vienen a tu país en condiciones de inferioridad?
¿Quién salva a una persona, salva a la humanidad?
¿Hasta dónde asumir el dolor y la injusticia del otro?
Recuerdo hace muuuuuchos años, en una de las actividades de la asociación de mi César, una chica, socióloga creo recordar, fue a hablarnos de su experiencia en México con mujeres explotadas laboralmente y sobre el mujericidio que siguen sufriendo. E hizo un comentario, así como a toro pasado: "Nosotras no estamos aquí para solucionar vuestros problemas". Lo dijo con la rotundidad de los principios bien instalados. No cabían las dudas. Ellas estaban allí para otra cosa. Para entender qué pasaba. Para hablar con ellas y trasladar otra perspectiva y quizá otras herramientas, para contarlo, para estudiarlo...pero tenían claro que no era su misión, ni su cometido solucionar el problema. Entre otras cosas y bien pensado , ¡¡¡porque estaba fuera de su alcance!!!
¿Se puede contratar a una persona que no tiene papeles y que viene a este país buscando un mundo mejor para sus hijos aunque no puedes pagarle el salario mínimo?
¿La persona pobre no puede acceder a según que servicios (atención 24 horas, por ejemplo)?
Si nadie contrata a estas personas porque no tienen cualificación ni papeles, ¿cómo comen?
Si contratas a alguien con el salario que puedes permitirte de mutuo acuerdo ¿te estás aprovechando de esa persona porque no le puedes pagar lo que te gustaría por falta de recursos?
Si decides no involucrarte más en sus problemas porque no tienes fuerzas para afrontar los tuyos y vivir los de los demás te debilita, de hace sufrir y no ayuda a nadie, ¿eres una mala persona?
¿Cómo no endurecerte cuando haces todo lo que puedes (económicamente) y mucho más de lo que puedes y debes emocionalmente y en todos otros sentidos posibles y te fallan, te calumnian, te abandonan, te defraudan? ¿Cómo volver a confiar y cómo volver a cuidar a otra persona en la misma situación?
Cenizas en la boca te enfrenta a la carrera estancada de la gran mayoría de mujeres emigrantes y de sus descendientes. En las frases de esta novela bregas con la injusticia, el dolor, el abandono, la hijadumbría, el trabajo sísifo, el racismo... en primera línea. Bregas con la desigualdad de la que formas parte y quizá alimentas. Difícil travesía. Imposible para mí. Abandono ceniciento.
El inicio de la civilización : El primer signo de la civilización humana es un fémur roto y sanado, según la famosa reflexión de la antropóloga Margaret Mead. No se trata de una herramienta de piedra o una vasija, sino de la prueba física de la empatía y el cuidado mutuo en los inicios de la prehistoria