viernes, 9 de octubre de 2026

NAGORI

 Hoy cumplirías 90 años.

A mí, que nunca me cuadran las cuentas, no se me olvidan algunas.

Nunca pensé que te echaría de menos. Tanto.

Hace ya cuatro años que no estás.

El único consuelo es que dejaste de sufrir y de vivir una vida que no entendías ni querías.

Siempre lanzo este deseo: ojalá, estés donde estés, puedas comprender lo mucho que intenté que fueras feliz en esa pesadilla de los últimos años. Que estuvieras bien. Sé que te fuiste sin entenderlo, casi odiándome por considerarme la fuente de todas tus penas que fueron muchas.

No morimos hasta que la última persona que nos recuerda lo hace. Y es cierto. Sigues muy presente en mi memoria. Espero que también en la del amor de tu vida que tanto nos unió y que me reconcilió con el padre que no supiste ser.




Hoy cumplirías 90 años y no necesita ser tu onomástica para recordarte cada día.



Tengo el privilegio de haber disfrutado de mis mayores con plena conciencia cada día. La satisfacción de haber intentado hacer su vida más alegre, más amable, en la despiadada experiencia de la vejez que te enfrenta a dejar de ser tú al ir perdiendo tus capacidades. 
He practicado y practico el NAGORI
Y me hace profundamente feliz 







PLÉYADES

 No siempre se las puede ver juntas

Pueden verse siete pero son muchas más

Es un espectáculo verlas. Brillan

Relucen como iluminándose unas a otras

Felices de estar juntas, de ser parte de esa nebulosa mágica


Así, nosotros, este fin de semana.

A millones de años de luz de distancia. En la vida, en los éxitos, en los fracasos...a veces, cual nebulosa brillante, se nos puede ver juntos y se nos puede ver brillar.

De emoción, de recuerdos, de ganas de compartir.



Nosotros, las pléyades recuperadas, pasamos muchas horas juntos hace muchos años y ese fino hilo de la juventud, tejido a sendas manos, nos mantiene ahora unidos inexplicablemente.(O no)






En la infinitud de la vida, como en la del universo, es un goce estelar volver a estar juntos y sentir que la alegría nos protege de los muchos años pasados e ilumina estos días. Juntos. Como pléyades. 


3 Y 4 DE OCTUBRE DE 2026
REUNIÓN EN CASA DE LA PAE EN CULEBRAS CON LA EXCUSA DE VER ESTRELLAS (DISFRUTAMOS DE LAS PLÉYADES Y POCO MÁS POR CAUSA DEL MAL TIEMPO), PERO SIMPLEMENTE POR EL PLACER DE ESTAR JUNTOS.











miércoles, 23 de septiembre de 2026

¿Adónde?

 Huir. Intentarlo.

¿Adónde?

No hay lugar fuera de ti 

Dentro,  solo temor y oscuridad

¿Cómo huir de dentro de ti sin poder salir?

Limitada, expoliada de las raíces de tu palpitar

¿Cómo ir? ¿Adónde?


viernes, 18 de septiembre de 2026

La casa de Miguel Hernández 4 de julio de 2026






 ¿Algún día me asaltarán en emboscada las lágrimas de un hombre estremecido por un lugar?  



Con el pudor del corazón desnudo, una mujer y yo nos enjugamos unas lágrimas, libérrimas, entre las palabras de Miguel. No sé si nos sorprenden más las propias que su reflejo en las de la otra.



Se escapan sin pedir permiso. Se rebelan. Y ponen en pie la emoción de la poesía.




Llegamos y estallan las palabras de Miguel por doquier.


Un abrazo de verdad, de tristeza y de emoción me sostiene.










Se escapa por mis ojos anegados esa emoción, como si yo no fuera yo.

Conquistada, invadida, estoy donde quería estar sin saberlo. 

En su casa.


Que también son las palabras.

En la mía, que son sus palabras.

Tristes armas si no son las palabras.



Tristes palabras si no te levantan la piel y muestran la esencia.

Tristes personas si no tiemblan ante el recuerdo de él y el fragor de su poesía.                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                  Me llamo barro, aunque Miguel me llame



    



Hablo y el corazón me sale en el aliento



    Llego con tres heridas

       En cuclilla ordeño una cabra y un sueño

    Alto soy de mirar a las palmeras...


Me sumerjo en su mundo: fotos, testimonios...



En una carambola escalofriante me encuentro el homenaje de Eduardo Galeano. Otro templo de sensibilidad, belleza y justicia con la única arma de la palabra. Y el escalofrío llega cuando en el texto de Galeano habla mi corazón estremecido.

Mis ojos, mis palabras, ya preñados por ellos sin saberlo. Miguel-Galeano-Mi alma

"Gracias por esto. Yo siempre quise estar aquí y estando reconozco este lugar donde estuve sin estar estando: las palabras que me hicieron, el barro que soy"




Siempre quise conocer este rincón. Nunca imaginé lo que encontraría.

Miguel, ¿para qué sirve el temblor de la palabra si soy incapaz de comunicar?

¿Pensarías que es una especie de prostitución, de escapismo, de traición?         














                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                    


lunes, 14 de septiembre de 2026

El regazo de una madre

 ¿Cómo acompañar el dolor del doliente?

¿Cómo aliviar su soledad? 

Aliviar, acompañar...quizá nada de esto sea posible. 

¿Podría serlo intentarlo?

¿Sería al menos una tregua?

Entonces, nada podemos. 

Y nada, salvo el refugio en el regazo de una madre para cobijarnos, suplicamos.






miércoles, 9 de septiembre de 2026

Como si hubiera dioses

 "Pisa la tierra como si la besaras con los pies" es una hermosa metáfora atribuida habitualmente al maestro zen Thich Nhat Hanh .

Y eso hacemos. Reverencialmente. Pisamos y besamos esta tierra humilde llena de vida y de belleza: los Carriles de Alcobendas

Crackcrackcrackcrackcrackcrackcrackcrackcrackcrackcrack...

Tristristristristristristristristristristristristristristristristristristristris...

Un sonido seco, rotundo, como un tajo en las entrañas. Y la retama, esplendorosa y digna, desaparece bajo el peso de una máquina que la derriba y la tritura convirtiendo en trizas los años que le ha costado crecer, su contacto con el suelo y el intercambio en el que se sustentaba y el dulce olor que en primavera perfumaba los Carriles acariciando el aire y el respirar en este valle.

Menos de treinta segundos y la retama ya no está. 




Lo que fue y ya no es. Nunca más lo será.
El hogar de miles de animales, arrasado. 
Convertida la dehesa en un desierto de paja y fragmentos de vidas muertas. Asesinadas. 
A esos treinta segundos, les siguen otros treinta. Desfila la muerte en el tiempo y va cercenando vidas, paisajes, verdad.
Implacables, las máquinas continúan su cosecha de muerte. Muerte sobre muerte ,sobre las conciencias que solo huelen dinero.
Muerte sobre muerte, sobre el sustento de la vida. La buena vida, la única buena vida.
Matan los Carriles y nos matan. 
Matan el futuro y la salud de esta ciudad. Nos matan.

Duele presenciarlo, pero debemos hacerlo. Acompañar en su aniquilamiento a esta hermosa tierra que tanto nos ha dado.
 Es casi imposible respirar al contemplarlo. Como si todo lo que nos arrebatan se arremolinara enconado de rabia en los pulmones.

Hermosos Carriles, aquí estamos. Seguimos aquí, en medio de esta orgía de codicia ciega. Seguimos abrazando el cadáver que ahora eres con el mismo amor que disfrutamos de tu abundancia y rogamos por las plantas que ya no están y los animales que han perdido su hogar . Y suplicamos a un dios justo y bendecido que pare esta masacre, como si hubiera dioses y quisieran escucharnos. 




miércoles, 26 de agosto de 2026

ESPEJISMOS

 Estos días azules y este sol de la infancia...


Machado, perdido, derrotado,exangüe, se refugia en el único lugar seguro.

Mi tía, también. Vuelve su mente extraviada al único espacio de paz que alguna vez tuvo. Y llora. Desconsoladamente. Como quien sabe lo que ha perdido pero con la emoción de haberlo disfrutado.

Machado se vuelca hacia el recuerdo de la plenitud, la sencilla plenitud de los días seguros, luminosos, limpios.

Cada vez, más espejismos.

Como los mayores tesoros, como los más preciados.

Saborearlos con la inocencia de los milagros y la conmoción de lo imposible pero auténtico.

Caminar sintiendo el sol, el aire en la piel. Sin más urgencia que la de besar la tierra de puro agradecimiento.

Estremecerse con la caricia de la sombra de las nubes. Un viaje luminoso por las nubes desde abajo.

El espejismo de disfrutar de los que toca despedirse.

Mis tías, 98 años, 94 años, se asoman al abismo de un verano más. Un verano más con sus risas, sus cosquillas, sus múltiples miserias de su universo desteñido    que ya solo habitan ellas y al que es imposible acceder si no es por la repetición, el hastío y la confrontación.

Mentes confusas, confundidas, perdidas entre una realidad que se les escapa y que ellas crean falsa, embadurnada de afrentas imposibles.

Triste la ancianidad con sus dolores del cuerpo y el alma.

Triste perder en vida a quien todavía puedes abrazar.

Espejismos: momentos robados a la vejez en la que vuelven a ser las que eran y juegan y ríen y la vida nos abraza con un calor que creíamos perdido.

Espejismos: respirar como si nada nos pudiera volver a cortar el aliento. Jugar a que nada ha cambiado y podemos volver a ser las niñas que fuimos y refugiarnos en el halda de la madre, en el lugar seguro del que nunca querríamos prescindir.


Espejimos: la única obligación de jugar, disfrutar, abandonarse al tiempo, a la compañía de lo que quieres, a estos días azules y este sol de la infancia.


Pisa la tierra como si la besaras con los pies» es una hermosa metáfora atribuida habitualmente al maestro zen Thich Nhat Hanh que invita a caminar con atención plena, respeto y gratitud hacia el planeta. Significa que cada paso que damos debe ser consciente y suave, reconociendo el sostén que la tierra nos brinda en cada instante.