lunes, 2 de febrero de 2026

Cómo

 Envejecer es aprender a perder.

Cuánta equivocación... ¿Por qué? ¿Por qué pensar, porque haber pensado que la vida era respirar?

Dolor, dolor, dolor..."La vida no es lo que te pasa sino como lo encajas" ¿En serio? La vida es color y vivir es difícil para la mayoría de las personas. Es una lucha.

Pierdo pie. Me faltas tú. No importa si estás a mi lado. Me faltas tú. He sentido que todo se iba porque no te tengo. No tengo tu cariño. No estoy en ti. NO soy parte de tu mundo. Todo eso es lo que siento. Y no sé vivir con ello.

He perdido mi base. Me levanto con la mirada puesta en el momento de volver a la cama. Dormir. Dejar de sentir.

Me pierdo. No sé quién soy. Sola. Naúfraga. Sin mi. Dolor.

Pura erosión. 

¿Cómo volver a la ilusión? ¿Cómo sentir y dar amor?

¿Cómo comunicarme y hacerte llegar todo lo que llevo dentro?

A ti.

A mí

Volver a querer futuro.

¿Cómo?

miércoles, 21 de enero de 2026

A manos llenas.

 Es posible no tenerte.

                    No tenerte a ti misma. 

¿Qué hacer cuando no te tienes?

¿Qué hacer cuando no te sostienes?

Cuánta fragilidad cuando no te quedas ni tú misma.

Y sé que en ese perder pie 

                                        habita que tú no estás.

No sé si me sostendrías. 

Sé que saberte en el mundo sería sostén suficiente 

    para la esperanza.

                    La esperanza de que puedo. 

                   De que el mundo puede. 

                                A pesar de la ignominia.

La ausencia pesa. 

        Engorda con cada fecha clavada en el calendario.

Cada día cuaja un poco más la irrealidad de que no estés                                                     respirando esta vida.

Cada día la medida de lo que no la tiene se descerraja sobre el corazón 

        y el boquete se asombra de sí mismo.


Y todo este vacío lleno de amor. 

                              Lleno de quererte.

Quererte a manos llenas. 

                                Llenas de un vacío lacerante y frío.

La plena intemperie en medio de tanto amor.

Y ahora sí, me doy cuenta de que tener tu recuerdo y tanto amor a manos llenas (de vacío y de frío, pero de amor) es una forma de tenerme.

Me tienes, César. 

Gracias por sostenerme.


Siento que no te puedo querer más. 

Siento que, cada día que pasa sin ti, se diluye la vida un poquito.

La buena vida. La única posible.

Las ganas de ella

Te quiero.

 Te necesito.

 Te agradezco todo lo que compartimos y me diste. 

Soy gracias a ti. 

Gracias.

Por ti.


 

jueves, 1 de enero de 2026

Ángel Luis Page Álvaro

 Dicen que la infancia es el paraíso perdido.

La adolescencia debe de ser, entonces, el sustento donde nos reconstruimos tras su pérdida.

Ayer ese sustento, una esquina, se me deshizo como un azucarillo en un vaso de agua.

No es mi amigo (¿no lo es?). Sin embargo, recuerdo muchos momentos juntos. Muchas charlas. Muchas risas.

Es el hermano de mi AMIGA,  y su casa y su familia son gran parte de mi paisaje emocional adolescente.

Es una persona peculiar; que es lo mismo que decir, especial. De algún modo, con su peculiaridad, creaba mundo. Los hacedores de mundo...

Está dando una batalla muy dura que se siente como una enorme intemperie.

Creo que nos ilusiona envejecer junto a nuestros coetáneos. Verlos bregando con la vida puede que para algunas personas signifique "pon las tuyas a remojar". En mi interior, tiene mucho más que ver con el tejido deshilachado en se que convierte mi corazón.

Mi corazón anda deshilachado. Se va en hebras.

Es difícil zurcir estas ausencias en las ausencias de quienes quieres y en las propias ausencias.

Me quedo sin hilos. Sin aliento. Y el hálito que resta solo quiere calentar esa intemperie y hacer fuerza para que la batalla sea ganada y que lo merezca.

Cómo hacértelo llegar en tan sideral desamparo...

sábado, 6 de diciembre de 2025

Tristezado

 Si lo que siento es verdad , y tiene que serlo, no necesito estar aquí para que tú todo lo sepas.

Si lo que siento es verdad, y tiene que serlo, es obligatorio estar aquí para ser honesta y no escamotear lo que ya no es solo mío. Así me lo hiciste ver un día. O lo intentaste.

Siento una tristeza profunda por todo lo que me queda por menguar. Envejecer es perder. 

Me arraigan los que no estarán.

Me arraiga la salud, la energía.

Me arraiga el amor que no sé dar.

Me arraiga la alegría de compartir.

Me empapo de cada segundo que se irá. De cada persona que no estará. De cada experiencia que no volverá.

Todo traspasado de tristeza. Todo tristezado.

Una de estas tardes ahuyentaré el vacío de lo imposible de retener con la belleza de la luz y otros objetos.

La luz

La belleza

Lo haré de tu mano. De mano de tu ausencia. Contigo.

Siempre tú y siempre el precipicio de la mano que nunca más podre agarrar.

Siempre tú y el descalabro de nunca más refugiarme entre tus abrazos.

Perdí al más importante. 

Las demás pérdidas sin ti, se hacen insoportables.

La vida sin ti, por momentos, lo es. Insoportable.

A veces siento que aprender a ser vulnerable no merece la pena. 


Siento que me queda tanto que hablar contigo, tanto que contrastar, tanto que saber de ti, de nosotros, tanto que preguntarte, tanto... que me pregunto en qué desperdicié las horas a tu lado. Y claro, sé que no necesitaba más que eso, estar contigo. En eso las desperdicié: simplemente estar contigo. Como ahora.


Tanto tú

 Siento que aterrizo en la esencia de lo que significa estar aquí.

Ahora que no puedo compartirlo contigo, entiendo tantas cosas que antes no lograba entenderte...

La importancia de las causas pequeñas perdidas

El valor de lo humilde

La esencia en la vida real de los que nada tienen

El rechazo a un barrio, a una calle, a todo lo que representan

La defensa de la verdad por pequeña sea

La lucha por lo común que es lo único que nos sostiene

El amor compartido y libre , sin etiquetas ni fronteras


¿Cómo puedo seguir aquí sin tus abrazos?

Eso todavía no he logrado desentrañarlo

Invierno

 Siempre que vuelvo aquí es por ti.

Ya no hay días señalados, ni siquiera el que nunca fue y estaba ahí derrumbándolo todo.

Creo que tiene que ver más con la oscuridad y el frío y por volver a lo que siempre eres para mí: la luz y el cobijo.

El frío...la congoja...la intemperie... la tristeza... la rabia...

Llega el invierno. Casi como un acto de justicia. Porque la vida es invierno desde tú no la habitas.



Se me va

 Sabe que si se para, la para. 

Con sus más doscientos puntos de cruz bordando su maltrecho cuerpo, tejiendo las prótesis que la sustentan en preciosas cicatrices que escuecen y duelen como en un diálogo entre la superación y el suplicio, entre el milagro y la resistencia.

Se lanza a la calle. En un carrera contra la adversidad. Y la gana siempre.


La estoy perdiendo.

Se diluye. Su mente pierde pie. A pasos agigantados.

La pierdo.

Abrazo el humo que va dejando  cada olvido,  cada despiste.

Airada, intento encarrilar su extraviada mente. Con rabia. ¿Airada? ¿Con rabia? Se me va entre los dedos y el puro miedo toma el mando. Impotente. Derrotado. El miedo.

Se me va. 

Y solo se me ocurre acompañarla en su vacío. Estar ahí. Ser testigo de su disolución que ella admite con serenidad. De repente es una niña divertida ante sus ausencias.

La pierdo

Y me agarro con uñas y dientes a cada día que paso a su lado, cada vez más desvaída.

Se me diluye, te me diluyes, mamá. Se me diluye la vida sin  ti.