Si lo que siento es verdad , y tiene que serlo, no necesito estar aquí para que tú todo lo sepas.
Si lo que siento es verdad, y tiene que serlo, es obligatorio estar aquí para ser honesta y no escamotear lo que ya no es solo mío. Así me lo hiciste ver un día. O lo intentaste.
Siento una tristeza profunda por todo lo que me queda por menguar. Envejecer es perder.
Me arraigan los que no estarán.
Me arraiga la salud, la energía.
Me arraiga el amor que no sé dar.
Me arraiga la alegría de compartir.
Me empapo de cada segundo que se irá. De cada persona que no estará. De cada experiencia que no volverá.
Todo traspasado de tristeza. Todo tristezado.
Una de estas tardes ahuyentaré el vacío de lo imposible de retener con la belleza de la luz y otros objetos.
La luz
La belleza
Lo haré de tu mano. De mano de tu ausencia. Contigo.
Siempre tú y siempre el precipicio de la mano que nunca más podre agarrar.
Siempre tú y el descalabro de nunca más refugiarme entre tus abrazos.
Perdí al más importante.
Las demás pérdidas sin ti, se hacen insoportables.
La vida sin ti, por momentos, lo es. Insoportable.
A veces siento que aprender a ser vulnerable no merece la pena.
Siento que me queda tanto que hablar contigo, tanto que contrastar, tanto que saber de ti, de nosotros, tanto que preguntarte, tanto... que me pregunto en qué desperdicié las horas a tu lado. Y claro, sé que no necesitaba más que eso, estar contigo. En eso las desperdicié: simplemente estar contigo. Como ahora.