¿Cómo acompañar el dolor del doliente?
¿Cómo aliviar su soledad?
Aliviar, acompañar...quizá nada de esto sea posible.
¿Podría serlo intentarlo?
¿Sería al menos una tregua?
Entonces, nada podemos.
Y nada, salvo el refugio en el regazo de una madre para cobijarnos, suplicamos.