lunes, 14 de septiembre de 2026

 ¿Cómo acompañar el dolor del doliente?

¿Cómo aliviar su soledad? 

Aliviar, acompañar...quizá nada de esto sea posible. 

¿Podría serlo intentarlo?

¿Sería al menos una tregua?

Entonces, nada podemos. 

Y nada, salvo el refugio en el regazo de una madre para cobijarnos, suplicamos.






No hay comentarios:

Publicar un comentario

Gracias por acompañarme.