viernes, 31 de mayo de 2013

Una de baberos

No lo puedo evitar: Me he pedido un cargamento de estos porque no doy abasto :)

Como todas las madres, supongo. Pero es que tengo motivos.
Muchos. Y quiero saborearlos cada día y , como todo lo importante, resguardarlos en este cofre de mis tesoros.


WATERPOLO


Final de Raúl de espalda en el campeonato por colegios de la Comunidad de Madrid



Entrega de medallas: Raúl, medalla de oro  
 
Final de braza


 (Recogida de medallas de Braza: Raúl, plata)



FINAL DE RELEVOS



Y  etc, etc, etc, etc, etc...















jueves, 30 de mayo de 2013

El golpe



Ocho de la mañana. Una mañana normal. Raúl y yo trasteamos por la cocina para irnos preparando. Salimos en media hora. 

De repente, un golpe seco, contundente; de esos que son rotundos e inexplicables o que sólo pueden provenir de donde no quieres que venga. Raúl, que jamás se queja o llora, doblado sobre sí mismo, tapándose la cabeza repitiendo una letanía. La sangre se me agolpa en la cabeza, una lava me recorre cada centímetro de mi cuerpo en un escalofrío. Empiezo a jadear. No puedo ver dónde se ha dado y sólo quiero saber contra qué ha sido. Raúl no puede hablar y yo sólo quiero abrazarlo y que el día vuelva a comenzar. Oir otra vez el despertador y repetir cada acción hasta llegar al golpe. Y evitarlo. No quiero llorar, pero mis lágrimas sí. Por fin, Raúl me enseña dónde se ha dado. Muy cerquita de la sien veo un chichón con sangre. Se ha dado con el quicio de la pared del tendedero al estornudar.Con toda su fuerza y sin verlo venir. Saco unos cubitos y se los pongo en la herida. El dolor va remitiendo. El volcán que me ha recorrido en un circuíto sin salida, también.




No ha sido nada, sólo un golpe. Con ese golpe he recobrado muchas emociones. El pavor de una enfermedad de Raúl, que hasta que no supimos qué era nos arrambló la vida. El hueco de su ausencia en casa, durante su hospitalización. 
Un solo golpe. El dolor en la cara de mi hijo y todo se ha descompuesto a mi alrededor. Imposible ya abrazarlo, acunándole, para tranquilizarle y, sin embargo, era lo único que quería hacer ese día: estar abrazada a mi hijo, oliéndole, protegiéndole, viviendo lo único por lo que podría dar mi vida.

 Y con ese golpe, recupero lo que con las urgencias del día a día arrincono, aunque no olvido. La certeza de que lo único importante es que él esté bien de salud, que esté contento y pueda disfrutar de una vida normal. La certeza de que frente a eso, todo lo demás son minucias y que no puedo amargarme, amargarnos, la vida por que viva en el más absoluto desorden y por  que en su vida reine el despiste, la dejación y la improvisación. Que no puedo vivir en la confrontación continua porque me pierdo lo único que me importa realmente: su sonrisa, su mirada de niño tras esos ojos ávidos y perdidos de su adolescencia.


 Y con todas esas reflexiones en un solo golpe, viene el dolor de recordar algunos momentos duros que no supe controlar y que tengo grabados en mi corazón como una llaga.
Un golpe, solo un golpe. Que resuena dentro de mí desde entonces y aparece como un chichón en el alma que me precipita a los recuerdos y al llanto y a decirle a mi hijo por escrito todo lo que no soy capaz de expresar día a día. 

                                                                                                            Porque la cama deshecha, la ropa por el suelo, el baño sucio se interponen entre la madre que un día fui y el abrazo de mi hijo.
la foto.JPG


 Y soy incapaz de transmitirle todo ese amor, esa pena, esa necesidad de quererle, de abrazarle. Y quiero volver a la cama y taparme y llorar y dormir y despertar y ser otra. Otra madre. La que un día fui y ahora se ha perdido entre silencios y desencuentros.

Solo ha sido un golpe. Un golpe que me ha recordado algo que sé muy bien: la vida puede cambiar en un segundo y podemos perder lo que casi no apreciamos cada día y que es lo más valioso que tenemos.



Un golpe, solo un golpe.

miércoles, 29 de mayo de 2013

Mi padre


Son las 23:20 de un jueves de mayo. Como cada jueves, acabo de dejar a mi padre en el metro de La Moraleja. Mi padre va cada jueves a ver a Raúl entrenar a waterpolo. Llueva, nieve, haga calor. Nunca falla. Mi padre es feliz si está bajo el mismo techo que mi hijo. No pide más.
Hoy al despedirme de él, he visto su cara envejecida, su mirada algo perdida por su enfermedad, su sonrisa casi permanente ahora, pero inalterable si está cerca de mi hijo.

Yo recuperé a mi padre cuando tuve a mi hijo. Sabía que un bebé haría muy feliz a mi madre, que sería una gran ilusión para ella. Nunca imaginé que para mi padre fuera tan importante.Desde que nació. Le daba miedo cogerle, tan pequeño. Mi padre es de su generación: no sabe lo que es un pañal. Raúl tenía cólicos y lloraba continuamente. Casi no nos permitía hacer nada que no fuera mecerle para tranquilizarle y mitigar su malestar. 
Un día en medio de las faenas de casa, Raúl lloraba con fuerza y , de repente, mi padre apareció con él en brazos, como si llevara lo más hermoso y valioso del mundo.
Desde entonces no se ha despegado de él. No pasaba un solo día sin que viniera a pasearle. Raúl cuando le veía, sabía que iba de paseo. Han hecho muchos kilómetros juntos. Nada es más importante para mi padre que estar con Raúl. Le quiere como es. Confía en él y se siente orgulloso de él. 

Mi padre está sordo, cada vez más. Tiene parkinson también y por todo ello está como ausente, ralentizado, sin capacidad de reacción y le cuesta integrarse en las conversaciones. Raúl puede hablar en cualquier tono, mi padre le escucha siempre. No importa qué diga o haga Raúl. MI padre le sonríe, le entiende, le apoya.

Mi padre no se pierde un partido de Raúl  o una actuación o una competición.Madruga o trasnocha lo que sea necesario sólo para verle. Se va en metro donde haga falta, le lleva un bocata que le ha preparado mi madre, le lleva un acuarius para después.Si no ha habido tiempo para prepararlo, busca dónde comprarle un refrigerio. Después de cada partido, le analiza las jugadas, le hace la crónica y siempre termina con la misma frase: "Es un luchador nato". Le llamamos el "manager" pronunciado en español.

Curiosamente, mi padre con su enfermedad, sonríe mucho últimamente. No se queja nunca, vive en su mundo un poco aislado, pero está de buen humor. Nunca pide nada. Nunca impone nada. Tampoco tiene mucha iniciativa, pero atiende y hace lo que digas que haga sin replicar.En su mundo, sonríe y está agradecido, como si no fuera consciente de sus limitaciones o la propia enfermedad le protegiera de la realidad.
Afortunadamente mi madre le mantiene activo con mil actividades y bailes que le vienen mucho mejor de lo que él cree.

Aquí está MI padre después de una actuación de Raúl, practicando una actuación suya e imitando a un director de orquesta en una actuación surrealista que presenciamos. Nos reímos mucho y quiero guardarlo en mi rincón.


Le veo envejecer con mi hijo reflejado en sus ojos y casi no me creo que ese abuelito, divertido, pero ya muy mermado, sea mi padre. Me enternece ver cómo quiere a Raúl y cómo la vida es simple para él. La vida es vivir; y ser feliz, estar con mi hijo.

martes, 28 de mayo de 2013

Fin de semana especial


El fin de semana ha sido un finde muy músical. 
El sábado 25 de mayo tuvimos dos conciertos de Raúl:

Uno en el Auditorio del Centro de Arte de Alcobendas, a las 18:30, con su grupo de percusión que sonó fenomenal

Raúl 1

Raúl 2





El segundo, a las 21 horas en el Salón de Actos del Centro Cultural Pablo Iglesias con la Big Band, a la que Raúl se acaba de incorporar.




Tocaron muy bien y lo pasamos en grande con ellos. El director es muy divertido y nos hizo participar y reir a la vez que disfrutamos con su música.


Big Band 1

Big Band 2

Big Band 3

Tocaron esos trece temas, hubo de todo y , como siempre, nos supo a poco. Raúl no estaba muy entusiasmado aquí porque tocaba "sólo" los bongos. ¡¡¡Cómo si fuera fácil!!! Además, se le oía muy bien y lo hizo muy requetebien.



Enhorabuena a todos y ¡hasta pronto!





El domingo 26, por la tarde, fui al Auditorio de Madrid, con Bea, a ver un concierto de Hendel.
Yo puedo escuchar lo que sea de este autor con la absoluta certeza de que me va a encantar. Creo que era un genio y conecto completamente con toda su obra. Pero es que en este caso, además, la orquesta era excepcional. Era de una pureza de sonido, de una conjunción, que ponía los vellos de punta.El coro me encantó y aunque actuaron pocas veces, fueron muy espectaculares. Los cantantes también estuvieron bien y, aunque no hubo ninguna página que me estremeciera, como en otros casos de Hendel, estuve disfrutando de cada acorde en este "culebrón"/ juego de pasiones  cuya  resolución final no es de mi agrado: mucho mejor acabar las dos juntitas haciendo un corte de mangas, pero no suena muy políticamente correcto ¿no?


Imeneo de Hendel ARGUMENTO


Opera Completa IMENEO de Hendel




Un fin de semana muy especial que todavía paladeo.


Las vacaciones de mis sueños (que seguro que ahí se quedarán)




                                         



         





Este verano

jueves, 16 de mayo de 2013

RECUERDOS EN BLANCO Y NEGRO



¿En qué momento nos damos cuenta de quiénes somos y lo que somos?


Yo no puedo creer que alguna vez haya sido ese bebé o esa niña coqueta de mil collares o esta niña despeinada e insegura. Identifico cosas de ellas en mí pero me cuesta creer que esa fui yo alguna vez.

 Y realmente sigo siendo la misma. Una persona que no entiende bien este mundo y a quien le cuesta irse conociendo.
 Me enternece la sonrisa de la foto ante el encerado porque veo en ella la inseguridad que todavía me acompaña y el miedo a no saber qué hacer o no saber hacerlo bien.

He querido recuperar algunos momentos del día de mi comunión, no porque tenga un significado especial en mi vida, sino porque es de las pocas ocasiones en las que tengo fotos de todos mis abuelos. Y es a ellos a quien quería resguardar aquí, en mi baúl de los tesoros. 

Hablé mucho con ellos, más con las abuelas. Incluso las tengo grabadas en una cinta. Les preguntaba por toda su vida. Una vida que me interesaba mucho. Llena de sinsabores, de tristezas, de hambre y de pérdidas. Y de todo eso les pregunté, con cierta reserva, porque les despertaba recuerdos muy duros y con ellos, llegaban las lágrimas: la guerra, la muerte de sus familiares, la muerte de sus hijos... Una vida que fue un luto continuo y de la que ellas nunca se quejaban.
También les pregunté y me contaron entre risas y a medias, por sus amores, su primera vez, su relación con su marido... Recuerdo una vez que le pregunté a mi abuelo Vidal, -intrépida que soy, porque mi abuelo no hablaba nada- que si recordaba la primera vez que besó a mi abuela. Y con una medio sonrisa en los ojos me dijo muy serio: "Con que no me acuerdo de la última y me voy a acordar de la primera". 

Fueron momentos que guardo muy dentro de mí. 










       



   Tengo recuerdos de todos ellos, objetos personales que conservo con mucha añoranza.


Así que, de algún modo, abuelos, todavía estáis aquí, a mi lado.



miércoles, 15 de mayo de 2013

Uno de los mejores días de mi vida, posiblemente



FIESTAS DE SAN ISIDRO
ALCOBENDAS
13 DE MAYO DE 2013



Desde hace ya años, Raúl estudia música y en particular, percusión. Disfrutamos mucho en cada actuación porque siempre lo hace con muchísima entrega y modestia y siempre lo hace de maravilla.Lo que más le gusta, en lo que le vemos disfrutar más, es con la batería. No es muy objetivo decirlo, pero a mí me parece que se le da de maravilla. Es como si hubiera nacido con unas baquetas en la mano. 
No es fácil la percusión, aunque pueda parecer que consiste en dar golpecitos. Y él lo hace con una naturalidad pasmosa.

Nada me emociona más que verle actuar. Nada me hace sentir tan llena de muchas cosas. De todo mi amor por él, de toda mi admiración, de toda mi alegría. 

La actuación del lunes, 13 de mayo de 2012 ha sido la más espectacular.
 Raúl participa en varios grupos. Uno de percusión nada más, en una banda con los mayores (la Big Band) y en este grupo de música moderna, en el llamado Combo. Son chicos jóvenes pero muy buenos y este es su primer año juntos. Actuaron ayer en el recinto ferial, dentro de las fiestas de San Isidro de Alcobendas. Tocaron maravillosamente y disfrutamos como locos. Yo no recuerdo la última vez que lo pasé tan bien y disfruté tanto. Le veía tocar, disfrutarlo, hacerlo tan bien con todos  y a ratos me entraba la risa tonta, como se me saltaban las lágrimas. 
Está con Pablo que es como otro hijo para nosotros (guitarra-camiseta negra) y curiosamente ha coincidido con un antiguo compañero de waterpolo con quien hemos compartido otro tipo de emociones, Álvaro, el otro guitarra, que tocó de maravilla. El cantante me encanta, tiene una voz muy bonita y la controla muy bien. AL resto, los conocí ayer y, la verdad, me sorprendieron increíblemente. La grabación de los vídeos no da merecida cuenta de lo bien que lo hicieron.

Estábamos toda la familia y también la familia de Pablo y amigos...fue un día realmente único y emocionante y todos lo disfrutamos muchísimo.

Tengo un hijo muy especial y quería que estuviera de nuevo en este rincón mío.Y también quería guardar este día en este cofre de tesoros que intento conservar como queriendo parar el tiempo  y su voracidad.

Te quiero, Raúl.







Y ahora ¡¡¡¡ A PINCHAR LOS LINKS Y A DISFRUTAR DE LA ACTUACIÓN DEL GRUPO!!!!  




2-Segunda actuación 

            3-Tercera actuación

4-Cuarta actuación 

                                           5-Última actuación 



Míralos...a mí se me cae la baba



A todos...

se nos cae la baba...

y a los papis y los abuelos más...




Gracias, chicos. Queremos más.