domingo, 18 de octubre de 2026

La oveja perdida

 Me lanzo a la calle, como a un precipicio.

A revolcarme en el silencio, en la naturaleza, en el otoño

En la constatación de mi deriva, en mi propio dolor.

Agotarme hasta agotar el desencanto y el miedo

Afrontar lo que me desvencija, esperando el milagro

Y agradecer que puedo hacerlo y contar mis pasos y el brusco latido de mi corazón

En medio del camino

Una oveja perdida corre desesperada

Llama sin vergüenza a sus compañeras

Las busca

El miedo no le permite pararse a escuchar

Escuchar los cascabeles que la llevarían a casa

Sola

Perdida

Llena de miedo

Se aleja de su hogar a fuerza de buscarlo desaforada

Intento orientarla

Le hablo

Le hago señas

Me atiende 

Solo a medias

De las dos, ella es la más valiente

Pide ayuda

Grita su miedo 

No se permite parar 

No se da tregua en su búsqueda

La oveja perdida 

La fragilidad 

La soledad

El miedo

La vida que empuja 

Tiene que empujar

...

A la vuelta, a mí sí

Me cobija mi hogar de esa intemperie



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