Los ocres se apoderan del campo.
miércoles, 9 de junio de 2021
¿Qué seremos? Respira, Los Carriles
sábado, 8 de mayo de 2021
Gracias
Cada entrada es la recogida de un impulso.
Escribo para amarrar mis emociones y mis impulsos. Y entenderlas. Y hacerlas mías.
Nunca escribo pensado que alguien pueda leerme. Nunca.
De repente, alguien se pone en contacto conmigo para comentarme algo de lo que he escrito y me siento - siempre sorprendida- como el rey desnudo que descubre que lo está ante todos y, muy importante, ¡no le importa!
Gracias a los que me seguís y me leéis en este ejercicio algo onanista que me permite sentirme y entenderme un poquito mejor a través de estos grandes y maltratados tesoros que son las palabras.
Libros
A veces me siento muy mal. Físicamente mal. Muy mal.
Entonces siento que algo grave se puede estar desencadenando dentro de mí. Que a mi cuerpo le está traicionando alguna dolencia irreversible.
Por momentos hipocondriacos, llego a asomarme-levemente,supongo- al precipicio que supone saber tu fecha de caducidad.
Siento la pérdida de la compañía de mis seres queridos, del sol en la cara, del sueño reparador, de una buena comida, de un buen paseo, una buena música...
El otro día se impuso, más que todo eso, quedarme sin tiempo para leer todo lo que ya tengo previsto y que me llevará mucho tiempo: "¿no me dará tiempo a leer todo lo que quiero y a descubrir mucho más?"
Sentí la finitud como la gran pérdida de oportunidades para seguir creciendo, aprendiendo y sintiendo.
Sentí el vacío de la ausencia de los libros.
lunes, 26 de abril de 2021
¿Blefaroplastia?
Se le amontonan los párpados insistentes
Pliegues tenaces como sudarios inconvenientes
Se arremolina la piel sobre sus globos oculares
Persianas anticipándose al cierre
Persuadiendo a la mirada a no ver
Se arraciman los párpados cargados de perplejidad, incertidumbre, asco...
Al borde del precipicio se sostienen
Un ojo a media luz, cansado, temeroso
El rostro envejecido ante el delirio
de un tiempo extraño y duro
El dolor chorreando a las pestañas
El broche anticipado de la muerte
miércoles, 21 de abril de 2021
Miko
Miko, calor
Miko, compañía
Miko, ternura
Miko, serenidad
Miko, alegría
Miko, generosidad
Miko, cariño
Miko, tranquilidad
Miko, empatía
Miko, sencillez
Miko, honestidad
Miko, paz
Miko, crisol
Miko, amabilidad
Miko, independencia
Miko, autenticidad
Miko, instinto
Miko, humildad
Miko, intuición
Miko, incondicional
Miko, energía
Miko, relajación
Miko, pureza
Miko, amor
Miko, verdad
Miko, vida
jueves, 15 de abril de 2021
Hace un año
Hoy hace un año. Parecen diez. Pero sólo hace uno.
Hace un año, hoy, salieron del infierno. Los saqué de allí para llevarlos a unas pantanosas tierras movedizas, pero nunca antes tuve tan claro que era lo tenía que hacer.
Hoy hace un año que en un día lluvioso, mis padres, los dos, salieron de una pesadilla. Una pesadilla que nadie nunca pudo imaginar en este país, en el siglo XXI.
Hoy hace un año que se acabaron para ellos la soledad, el maltrato, el abandono, la impotencia, la humillación... y todo esto lo recibían por un módico precio de 2400 euros.
En pleno confinamiento, fueron a casa sin saber si estaban enfermos o si lo estaba yo, que era la que iba a cuidarlos.
Completamente inválidos ambos, con necesidad de una grúa para moverlos. Demenciado mi padre, deshidratado. Mi madre llena de puntos y de dolores...
Y allí , teniéndolos en casa, con todos los miedos, los riesgos, las incertidumbres pude volver a respirar.
Podrían enfermar, podrían morir... Pero no lo harían solos ni abandonados como les pasó a tantos otros a pesar de nuestros gritos de desesperación, pidiendo ayuda a todas las instancias posibles que nada nos respondieron y les dejaron a su "muerte".
Empezó una nueva vida para ellos,para mis padres. La recuperaron. Recuperaron esa vida que allí dentro, en la residencia, les habían arrebatado. Escaparon de un posible contagio, de un posible deterioro irreversible, de una posible depresión, de una posible muerte.
Empezó una nueva vida para mí. Cuidándolos, tomando decisiones a ciegas cuyas consecuencias no podía calibrar.
Empezó una cuesta arriba dura, complicada, sinuosa... Pero llena de luz y de esperanza.
Ahora, un año después, sé que hice lo que debía. Que nunca habría soportado vivir un año como viví ese mes de marzo que casi me enloqueció. Porque sufrir la impotencia, la injusticia y el silencio y la connivencia de los que deben velar por los ciudadanos, ante esa hecatombe que se vivió en las residencias, es una manera de instalarse en la locura. En un mundo en el que Kafka se hubiera sentido un simple aprendiz.
Fue un recorrido de gran soledad, pero apuntalada por personas sin las que no sé si habría podido salir adelante:
Ruth y Luz, las asistentes que se arriesgaron a cuidarlos desde el primer día sin saber en qué condiciones venían y sin protección por parte de su empresa.
Gema, mi asistente social que se involucró como sólo lo puede hacer una enorme profesional y persona.
Joaco, mi compañero de vida, que, cuando pudo, lo dejó todo para estar cerca de mí.
Es un día que nunca olvidaré. Es un día que se abre ante mí como el precipicio en el que salve a mis padres y me salve a mí misma de una angustia de una intensidad que nunca había sentido. Escapamos de la inhumanidad y la pura injusticia.
Hace un año y parecen diez.
Dos personas salieron de ese infierno. 30.000 nunca más podrán decir lo mismo.
Y todavía no se ha hecho justicia ni estamos cerca de ella.
Hay ignominias que lleváramos todos a cuesta y mancharán nuestra historia sobre quien menos lo merecía.
martes, 13 de abril de 2021
Añicos
Los añicos arrecian tras la pared.
Sordos, ciegos, implacables.
Tras la pared se deshace la vida, se derrite en dolor.
Añicos que se clavan en el corazón como esquirlas traicioneras
Añicos que gritan mudos
Se desgañitan impotentes
Chocan contra la pared
Silenciosos...
Cuando los descubres no entiendes cómo no han atravesado el muro
Cómo no has temblado al presentirlos
Cómo no has sentido llorar cada uno de ellos en esa otra almohada
Ahora que los conoces, intentarás acariciarlos como los restos de un desastre que nunca debió llegar
Como la huella hermosa de una vida que ya no está, pero estará para siempre en su corazón.
Pensando en ti, Teresa


