Dos personas. Un sentido esencial de la palabra y el teatro. Ya está. Eso es todo. Casi nada.
Ayer disfruté de una obrita de teatro que fue eso. Nada más. Y nada menos.
Una obrita que no puede ser más pertinente ni más camino a ninguna parte en estos momentos. Me preguntaba si sería bueno que se viera en los colegios. Y claro, no. Imposible. ¡Otra vez con la dichosa guerra civil....! ¿A quién le interesa? A mí. Y mucho. Y todos deberíamos tenerla muy muy presente y vernos, ver a nuestros abuelos y nuestros padres reflejados en los refugiados tratados como animales, muertos en el mar y en las alambradas y en el fango en el que duermen.
Pero este debe de ser un camino que va a ninguna parte. Un punto de fuga por el que huyen el sentido común y el diálogo para levantar sarpullidos y cicatrices y manipular y blandir las acusaciones y los reproches y el tan nauseabundo "y vosotros más". Y entonces ya no es posible el nosotros nada más. Ya solo nos queda, otra vez, el nosotros y el vosotros. El ellos. De nuevo y para siempre las dos Españas. Casi como la vida misma y esta imposibilidad de entenderse, de llegar a acuerdos, de poder vivir y gobernar en un NOSOTROS poderoso y cuidador del bien común.
Como la vida misma, digo. Y esa es sensación que me acompañaba ayer al sentarme en mi butaca. Casi como un runrún al que que no sabía ponerle nombre y al que solo lograba acercarme con la pregunta ¿Sabe toda esta gente (yo era la más joven de la sala probablemente) lo que ha venido a ver? Porque en el fondo me senté inquieta, como sobre un polvorín. Parece que casi todos sabíamos el viaje que iniciamos excepto una pareja que al poco de iniciarse la función se levantó y se fue: no era de los nuestros. Era de los de ellos.
Y mira que la obra no pretende eso. Mira que lo dice claro: "La verdad no existe. Cada uno tiene su verdad" Y el hambre, la desesperación, la miseria, el sufrimiento sacan lo peor de cada uno y devastan los principios y la dignidad si estaban.
Un abuelo y su nieto que hablan. Todos alguna vez hemos dicho con la mirada o en voz alta: "Otra vez el abuelo con sus batallitas..." Batallitas... Nuestros abuelos vivieron una vida que nosotros no alcanzamos ni a imaginar. Con un año de sus vidas deberíamos tener para afianzar algunos pilares de nuestra existencia. Solo un año. Sin guerra de por medio. Pero para eso, para nutrirnos de aquello, habría que haberlos escuchado. ¿Quién de nosotros lo hizo? ¿Cuántos podríamos reconstruir los avatares de las vidas de nuestros abuelos? Ahora que ya no están, no es posible. No es posible hablar con ellos de sus batallitas. Como hace uno de los protagonistas de la obra: hablar con su abuelo. El autor de esta obra nos permite hablar con nuestros abuelos en el dialogo que establece con el suyo. Meterse y meternos en un jardín que el abuelo sabe complicado, casi imposible de trasladar en palabras.
Por eso en la obra las palabras se acompañan de unas cuantas imágenes documentales. Pocas, Conocidas. Conocemos las imágenes, conocemos la historia. Sobradamente. Por eso mucha gente pensará: "Otra vez las batallitas del abuelo!"
Sin embargo a mí no deja de emocionarme, no deja de hacerme pensar, de hacerme sentir, de entender más y mejor quién soy, quiénes somos al escuchar esos testimonios.
Un nieto que se interesa por esa parte de la vida de su abuelo que le hace tener pesadillas y de la que no puede desprenderse.
Dos personas, un baúl, cuatro objetos, luces, voces y vemos a más de 50 personajes encajados perfectamente en una historia que va y viene del presente del nieto al pasado del abuelo por el que se interesa.
Teatro en esta puro. Bien construído. Hecho con el alma. Y con el cuerpo. Cuerpos que se transforman gracias a la palabra y a cuatro elementos escénicos en diferentes personajes y tiempos.
La palabra hecha carne en voces enfocadas por diferentes juegos de luces con fotografías al fondo o la simple oscuridad.
Las batallas del abuelo son las batallas de miles de personas en estos momentos. Son nuestras batallas mucho menores las nuestras y de las que podemos aprender tanto. A no perdernos a nosotros mismos por el camino. A ser personas. A descubrir y nunca olvidar que los demás también lo son por muy diferentes que nos parezcan.
La obra se llama Ligeros de equipaje
y es un excelente título. Porque es el título de la historia de millones de personas que huyen de sus casas perdiéndolo todo, ligeros de equipaje. No se puede cargar una patera, o andar cientos de kilómetros cargados con grandes hatos. Hay que aligerar. Y en esa huida, la gente va dejando lo más prescindible por el camino. Como pulgarcitos impotentes dejan un rastro que tal vez algún día les recuerde el camino de vuelta a casa. Camino que, como el protagonista, nunca realizarán en muchos casos. Pulgarcitos que van dejando jirones de su alma en ese camino sin retorno.
A mí el título también me quiere hablar de esa amnesia colectiva en la que vivimos. De ese ir desprendiéndose de todo lo aprendido a lo largo de tantas luchas. Como los refugiados, nosotros por el miedo nos hemos desprendido de mucho equipaje en estos años de crisis y de presión.
Tanto que no queremos mirar atrás y atrás se quedan los más desfavorecidos. Solos. Ligeros de equipaje avanzamos en un sálvese quien pueda y nos dejamos por el camino la solidaridad, el compromiso, la ayuda, el mirarnos a los ojos como personas que se necesitan unos a otros para impedir la injusticia y la imposición de un modo de vida inhumano y vacío.
Y el título también me habla de lo poco que se necesita para vivir. Para vivir bien. Una ilusión, afectos, el sol, la tranquilidad de poder alimentar a los tuyos y estar en paz con uno mismo.
Todo esto ayer en menos de dos horas,
en un teatro de una ciudad pequeña, ante dos estupendos actores.
La palabra hecha carne para acercarnos a lo que somos y que se nos ha olvidado porque quizá, quieren que se nos olvide. Somos personas. No somos mercancías, ni espíritu. Somos seres humanos que quieren un trabajo digno y disfrutar de las cosas hermosas y pequeñas de la vida.
Hablé mucho con mis abuelas. Las tengo grabadas en sendas cintas maravillosas. Mis abuelos se fueron antes de ponerme yo en esas. Con mi abuelo paterno hablé algo más sobre la guerra. Con mi abuelo materno era complicado porque no hablaba casi.
Ambos eran de diferentes bandos. Bien podría ser yo un ejemplo de imparcialidad y neutralidad. Lo que pasa es que sé pensar. Un poco. Sólo.
A mis abuelos, por su vida dura en cualquiera de los dos bandos.
A los refugiados que no sabían que lo serían. Como,tal vez, nosotros mañana. Como ya lo fuimos.
sábado, 2 de abril de 2016
lunes, 7 de marzo de 2016
Oscuro borrador
Un joven se persigna antes de entrar en el andén.
...
Las gotas jubilosas resbalan chispeantes por el rojo protector del paraguas.
...
Al fondo, las ovejas relucen con su lomo plateado recibiendo el cálido sol.
...
Centelleantes morados me seducen desde un charco tras los cristales de mis gafas de sol.
...
Un bebé despierto en su coche camina en los ojos de su madre, sin pestañear.
...
La tarde se empapa de una luz imposible cargada de grises y resplandor.
...
¿Y qué hago yo con todo esto que me emociona y me señala si cuando llega, directo a mi corazón, se precipita en ese agujero que lo carcome y lo anula?
¿Dónde sacudo ese raspón que me produce al caer- bello, hermoso- por ese sumidero?
Todo eso que me estremece, que encuentro cada día soprendiéndome a la vuelta de la esquina; que da sentido a la vida y me dice que "hoy es siempre todavía", se aferra a las palabras para que esa caída al vacío que supone atravesar mi corazón, quede suspendida como nubes hermosas preñadas de posibles aguas purificadoras.
¿Es posible aferrarse a algo a solas?
Tendrá razón Carlos Marzal cuando se atreve a:
"Por más oscuro
que sea el borrador de nuestras vidas,
nuestras palabras deben crecer hacia la luz"
...
Las gotas jubilosas resbalan chispeantes por el rojo protector del paraguas.
...
Al fondo, las ovejas relucen con su lomo plateado recibiendo el cálido sol.
...
Centelleantes morados me seducen desde un charco tras los cristales de mis gafas de sol.
...
Un bebé despierto en su coche camina en los ojos de su madre, sin pestañear.
...
La tarde se empapa de una luz imposible cargada de grises y resplandor.
...
¿Y qué hago yo con todo esto que me emociona y me señala si cuando llega, directo a mi corazón, se precipita en ese agujero que lo carcome y lo anula?
¿Dónde sacudo ese raspón que me produce al caer- bello, hermoso- por ese sumidero?
Todo eso que me estremece, que encuentro cada día soprendiéndome a la vuelta de la esquina; que da sentido a la vida y me dice que "hoy es siempre todavía", se aferra a las palabras para que esa caída al vacío que supone atravesar mi corazón, quede suspendida como nubes hermosas preñadas de posibles aguas purificadoras.
¿Es posible aferrarse a algo a solas?
Tendrá razón Carlos Marzal cuando se atreve a:
"Por más oscuro
que sea el borrador de nuestras vidas,
nuestras palabras deben crecer hacia la luz"
Dame la mano
Moisés
Dame la mano. Hay que cruzar el río
para llegar al otro lado, y siento
que las fuerzas me faltan. Cógeme
como si fuera un bulto abandonado
en un cesto de mimbre que se mueve
y que llora a las luces del crepúsculo.
Cruza el río conmigo. Aunque sus aguas
no replieguen su cauce ante nosotros
esta vez. Aunque Dios no nos asista
y una nube de flechas acribille
nuestras espaldas. Aunque no haya río.
para llegar al otro lado, y siento
que las fuerzas me faltan. Cógeme
como si fuera un bulto abandonado
en un cesto de mimbre que se mueve
y que llora a las luces del crepúsculo.
Cruza el río conmigo. Aunque sus aguas
no replieguen su cauce ante nosotros
esta vez. Aunque Dios no nos asista
y una nube de flechas acribille
nuestras espaldas. Aunque no haya río.
Briech (Marruecos), 11 agosto 2010
Luis Alberto de Cuenca
martes, 23 de febrero de 2016
viernes, 19 de febrero de 2016
Bilis Negra
Me he lanzado sobre el blanco de esta hoja, llena de negro.
El corazón negro
La mirada negra
El odio negro
La impotencia negra
El asco negro
La pena negra
La rabia negra
La ternura negra
La injusticia negra
El dolor negro
La fuerza negra
La belleza negra
Como ELLAS: LAS MUJERES VALIENTES DE UNA GUERRA
El corazón negro
La mirada negra
El odio negro
La impotencia negra
El asco negro
La pena negra
La rabia negra
La ternura negra
La injusticia negra
El dolor negro
La fuerza negra
La belleza negra
Como ELLAS: LAS MUJERES VALIENTES DE UNA GUERRA
Hay injusticias y todas, todas se reunen en las guerras.Y dentro de ellas, todas se condensan, se confabulan contra las mujeres.
Hace tiempo ya que escribí sobre esto
Y lo que se instala en mi interior cuando me topo con este horror no cabe entre las palabras. Quisiera gritar porque solo el dolor y la impotencia caben en gritos. O en el silencio.
Y me doy cuenta de que no, de que no es verdad. Que es la palabra la que nos lleva al lado de estas mujeres y nos hace acercarnos levemente al infierno de sus vidas.
Es la palabra la que nos permite gritar con las entrañas llenas de asco y de impotencia.
Es la palabra la que se agarra en nuestras entrañas de mujeres como si fueramos una sola. Todas somos esas entrañas doloridas perforadas, hendidas, destrozadas, anuladas. Como esas mujeres.
Todas podemos sentir esa destrucción físicamente.Todas somos esas vaginas devoradas por el odio, la sinrazon, la animalidad hecha hombre.
Si esto es un hombre...
sábado, 6 de febrero de 2016
Cumpleaños...feliz.
Mis dos últimos cumpleaños han sido muy especiales. Gracias a MeV.
El año pasado lo celebré en RNE con Pepa y todo el equipo de "No es un día cualquiera", llevando a las ondas a Música en Vena. Puedo decir, sin sonrojo, que fui muy feliz.
Este año, de nuevo, Música en Vena ha llenado ese día de maravillosos regalos.
Una mañana al lado de gente muy, muy especial: los músicos María La Mónica, Juan y Epi y las "musiquerasenvena": Virginia, Sagrario y Rosa.
Fue una mañana llena de alegría.
María te invita a la risa en cuanto abre la boca o los ojos. Es pura vida. Como una tromba de luz de Cádiz. Toda la sal de esa tierra y de sus gentes en la dulzura de su arte.
Nunca pensé que me reiría a carcajadas en un hospital ni que celebraría mi cumpleaños bailando en esas salas.
Pero así fue.
Y volví con varios regalos bajo el brazo:
Este disco divertido y generoso
¡¡¡Y con Virginito!!!
Fue un día muy especial y lleno de alegría. Aquí lo cuento:
La mar "salá"
El día se cerró casi redondo después de una comida con Joaco y de ver una peli en el cine que nos gustó: "Spotlight".
(Eché de menos lo que me falta desde hace tiempo y que no entiendo por qué sigo esperando en ocasiones como esta).
El año pasado lo celebré en RNE con Pepa y todo el equipo de "No es un día cualquiera", llevando a las ondas a Música en Vena. Puedo decir, sin sonrojo, que fui muy feliz.
Este año, de nuevo, Música en Vena ha llenado ese día de maravillosos regalos.
Una mañana al lado de gente muy, muy especial: los músicos María La Mónica, Juan y Epi y las "musiquerasenvena": Virginia, Sagrario y Rosa.
Fue una mañana llena de alegría.
María te invita a la risa en cuanto abre la boca o los ojos. Es pura vida. Como una tromba de luz de Cádiz. Toda la sal de esa tierra y de sus gentes en la dulzura de su arte.
Nunca pensé que me reiría a carcajadas en un hospital ni que celebraría mi cumpleaños bailando en esas salas.
Pero así fue.
Y volví con varios regalos bajo el brazo:
Este disco divertido y generoso
Fue un día muy especial y lleno de alegría. Aquí lo cuento:
La mar "salá"
El día se cerró casi redondo después de una comida con Joaco y de ver una peli en el cine que nos gustó: "Spotlight".
(Eché de menos lo que me falta desde hace tiempo y que no entiendo por qué sigo esperando en ocasiones como esta).
No hay mayor regalo que compartir emociones y sentirse querida, arropada y rodeada de alegría.
GRACIAS.
Las pasiones del alma en vena
Es casi seguro que esto desaparecerá de ese mundo intangible donde ahora está casi todo. Yo y mi afán por retener todo lo que ha de irse... Agua entre las manos.
Me refiero a este audio que está ahora en la plataforma de la Fundación Juan March pero que algún día desaparecerá, supongo.
Las pasiones del alma: tristeza
Fui a ver este concierto porque pocas cosas hay en estos momentos que me serenen más que la música clásica y, en especial, la de cuerda. Me encanta el sonido de las violas de gamba.
Fui a ver este concierto porque pocas cosas hay en estos momentos que no me parezcan tristes.
No me esperaba los textos que aderezaron el concierto y mucho menos me esperaba encontrar en un texto de 1621 todo lo que vivo y me emociona gracias a Música en Vena. Me impactó tanto escuchar hablar así de la música, explicando tan bien todo lo que nos cuesta tanto expresar después de un concierto en los hospitales, que me puse en contacto con la fundación que lo organiza -la Fundación March- para pedirle los textos, y en unas horas me los enviaron. Muchísimas gracias.
Comparto con vosotros un extracto de esos textos. Son algunas frases sobre la música que Burton escribió en 1621 y que parecerían escritas tras algún concierto vivido en las salas de los hospitales gracias a Música en Vena. Burton como un voluntario más...
De la música como medicina contra la melancolía.
La música es la mayor medicina de la mente, un poderoso golpe contra la melancolía para elevar y reavivar un alma lánguida. Tiene su efecto sobre las almas más embotadas, severas y dolientes. Y lo que es más, realizará todo esto en un instante. Se consideran muchas otras propiedades de nuestra divina música, no solamente la de expulsar los más grandes sufrimientos, porque “realmente atenúa miedos y furias, aplaca la crueldad, disminuye el desánimo, y en quienes están desvelados provoca un descanso tranquilo, y aleja la melancolía y el odio”, sea instrumental, vocal, de cuerdas o viento.
Me refiero a este audio que está ahora en la plataforma de la Fundación Juan March pero que algún día desaparecerá, supongo.
FUNDACIÓN
JUAN MARCH
LAS
PASIONES DEL ALMA (III): TRISTEZA
Viernes
29 y sábado 20 de enero de 2016
Anatomía de la melancolía
Textos extractados y editados a partir de: Robert Burton
(1621), Anatomía de la melancolía.
Madrid, Asociación Española de Neuropsiquiatría, 1997, 3 vols. Trad. de Ana
Sáez Hidalgo, Raquel Álvarez Peláez y Cristina Corredor
Las pasiones del alma: tristeza
Fui a ver este concierto porque pocas cosas hay en estos momentos que me serenen más que la música clásica y, en especial, la de cuerda. Me encanta el sonido de las violas de gamba.
Fui a ver este concierto porque pocas cosas hay en estos momentos que no me parezcan tristes.
No me esperaba los textos que aderezaron el concierto y mucho menos me esperaba encontrar en un texto de 1621 todo lo que vivo y me emociona gracias a Música en Vena. Me impactó tanto escuchar hablar así de la música, explicando tan bien todo lo que nos cuesta tanto expresar después de un concierto en los hospitales, que me puse en contacto con la fundación que lo organiza -la Fundación March- para pedirle los textos, y en unas horas me los enviaron. Muchísimas gracias.
Comparto con vosotros un extracto de esos textos. Son algunas frases sobre la música que Burton escribió en 1621 y que parecerían escritas tras algún concierto vivido en las salas de los hospitales gracias a Música en Vena. Burton como un voluntario más...
De la música como medicina contra la melancolía.
La música es la mayor medicina de la mente, un poderoso golpe contra la melancolía para elevar y reavivar un alma lánguida. Tiene su efecto sobre las almas más embotadas, severas y dolientes. Y lo que es más, realizará todo esto en un instante. Se consideran muchas otras propiedades de nuestra divina música, no solamente la de expulsar los más grandes sufrimientos, porque “realmente atenúa miedos y furias, aplaca la crueldad, disminuye el desánimo, y en quienes están desvelados provoca un descanso tranquilo, y aleja la melancolía y el odio”, sea instrumental, vocal, de cuerdas o viento.
La música aleja todo miedo a la muerte.
En una palabra, es una cosa tan poderosa que cautiva el alma; una reina de los sentidos, que por medio de un suave placer y tonadas materiales pacifica nuestra alma inmaterial y la conduce más allá de sí misma, y la ayuda, eleva y expande.Además del magnífico poder que tiene para expulsar cualquier otra en--fermedad, la música es un remedio soberano contra la desesperanza y la melancolía, que alejará al mismo demonio.
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