miércoles, 1 de mayo de 2013

El "libro facial"



Esta entrada surge de la necesidad de  intentar incorporar este cuadro a  mi vida. No lo conocía y me ha gustado tanto que ando a vueltas buscando información sobre él. Me encantaría tener una lámina de él en mi casa. Me encanta Pizarro
http://www.arteespana.com/camillepissarro.htm


Para esto me ha servido a mí el Facebook, entre otras cosas. Para descubrir perlas como esta y buscar más. Aunque con una -muy específica- de las Perlas encontradas, hubiera sido más que suficiente para estar agradecida a esto del "libro facial" 


Estas son algunas de esas perlas

Kandinsky

Carl Vilhelm Holsoe

Caillebotte

Caillebotte

Santiago Ruiseñol

Patrick William Adam

Elizabeth Nourse

Hubert von Herkomer

alice dalton brown

nicholas hely hutchinson

ivan kramskoi

Käthe Kollwitz 

bertha wegmann

huelga hubert von herkomer

ivan constantinovich aivazovsky


ivan constantinovich aivazovsky


rembrandt head of an old man

emil österman

andrew wyeth master 


 ivan konstantinovich aivazovsky

             He descubierto que me encantan las ventanas en los cuadros y los pintores nórdicos y rusos. Que estoy enamorada de toda la obra Holsoe y de Caboillet. Que los malvas me conmueven y que el frío y la nieve pueden dar calor. 



He descubierto y me he divertido con el arte urbano,




y con el arte callejero en 3 d

 






Me he emocionado con la fotografía
















            

















          




         He conocido a personas maravillosas que ya son parte -imprescindible- de mi vida,
y me he reencontrado con otras que andaban perdidas.


          Me he topado con ideas, cursos, propuestas, que me han llevado a seguir buscando, a investigar, a aprender. 





Y me he dado cuenta de que me enervan las frases vacuas que sólo pretenden impactar
en particular las que aluden a los "sueños".
 ¡¡¡Sueño es lo que tengo yo porque no duermo!!!



Eso sí, este invento absorbe el tiempo y te lo volatiliza , requiere autocontrol.
Demuestro que  lo tengo, cerrando esta entrada, siempre incompleta, con un broche especial.


domingo, 28 de abril de 2013

El (mal llamado) síndrome de Diógenes


No sé desprenderme de las cosas. En cuanto han pasado una temporada formando parte de mi vida, soy incapaz de tirarlas, de deshacerme de ellas. Mi chico empieza a pensar que es patológico y no sé si lo es, pero realmente se está convirtiendo en un problema, al menos, de espacio.

 También lo es porque la acumulación colabora mucho a la confusión y el desorden que son dos enemigos míos muy enconados. Ambos contribuyen a que, con mucha frecuencia, yo no sepa lo que tengo y algo mucho más absurdo, dónde lo tengo.
 La pregunta ahora es obvia ¿no?:¿para qué guardar cosas que no sabes que tienes o no puedes recuperar porque no sabes dónde están? 

               Soy consciente de ello y sin embargo, no puedo desligarme de nada. Me cuesta hasta tirar los frascos (algunos preciosos) de colonia cuando se acaban: ¡¡¡pero si han estado acompañándome día tras día en el toque final de mi puesta a punto diaria, como rubricando la armadura que me prepara para comenzar un nuevo día!!! 
Tengo jerseys (que no me pongo, claro) que mi madré me tejió  hace más de treinta años; por supuesto, todas mis muñecas y muchos de mis juguetes (palomitón, armario de la Nancy, golositón, aspiradora...); por supuestísimo, mi diario de cuando tenía 14 años; cartas, papeles, recuerdos de amigos del instituto; los apuntes de la universidad ( cuya letra no entiendo ); todos los trabajos de mi hijo, de la guardería... ¡Ah! Imposible tirar nada que sea morado, lila, violeta. Ni siquiera un bolígrafo acabado. 
             Entiendo que no tiene sentido y, sin embargo, a pesar de entenderlo muy bien, no dejo de sentir un desgarro cuando tengo que despedirme de alguna cosa con la que he convivido un tiempo. Es como si me arrancaran algo de mi interior, y me acongoja la pena y siento un malestar que me dura tiempo y que no deja de presentarse cuando me acuerdo de ello.

Como siempre, me pregunto por qué. Qué quiere decir esto, qué me está diciendo este vínculo, nada premeditado, con las cosas que me rodean. 
          No se trata de un afán de posesión, ni de avaricia. No tiene nada que ver con tener para ser, en el sentido de acumular riquezas: nada de lo que guardo tiene un gran valor crematístico (¡¡¡¿Un frasco de perfume vacío?!!!) No se trata de querer comprar y acaparar. No. 
          Hablo de lo poco o mucho que ya tengo.  Y creo que tiene que ver con mi resistencia a que las cosas terminen. No acepto con facilidad que algo que me gusta, que es parte de mi vida gozosamente, desaparezca. Es una manera, creo yo, de intentar retener el tiempo, de tratar de engañarlo y hacerle ver que consigo pararlo. Una especie de espejismo con el que conjuro la  fragilidad, la tremenda sensación de fragilidad  con la que, a veces, se me aparece la vida. La fantasía de atrapar lo efímero  y atrincherarme entre mis cosas para detener la destrucción inevitable del tiempo.

Me duele desprenderme de lo que quiero. Me resulta insoportable. La vida se me desdibuja y me pierdo. 
      
No estoy hablando de una muñeca barriguita (Todavía conservo a  Luchita,con sus trajes. Luchita fue un regalo de una amigo cuando yo tenía ¿16 años?, que se convirtió- aquellas cosas de la pandilla- en una especie de "hija adoptiva" del grupo y con la que pasamos buenos ratos y canalizamos algunas emociones y afectos).
          Hablo de la gente, de las personas sin las que no entiendo la vida. La gente que es mi vida. Sólo he perdido a algunas personas muy queridas porque murieron. También he perdido algunos amigos que todavía seguirán vivos y cuya desaparición me dolió más que si hubieran muerto. Porque ese vacío en el que, de repente, se encontraron mis pies, ponía de manifiesto que no eramos amigos y que todo lo que yo sentí y viví y todo mi amor por ellos se había esfumado como en un cruel juego de prestidigitación. 

Esas ausencias rompen mi vida, la desarticulan y me dejan inerme, a la intemperie; con una sensación de irrealidad que me cuesta remontar y que siempre se quedará ahí, como una herida palpitante.
Por lo tanto, puedo anticiparme al dolor que sentiré cuando mis padres ya no estén conmigo. Me preguntó cómo podré vivir sin ellos, cómo podré recomponer mi vida sin poder acudir a ellos. Por eso ahora voy conservando de mil maneras sus presencias.Acaparo sus sonrisas y cada uno de los minutos que paso con ellos. Y me deshago prematuramente en la nostalgia de su inevitable ausencia.

Muchas veces he pensado que no sé vivir, que me cuesta vivir. Y esto sería un ejemplo de ello. Sin embargo ahora que voy entendiéndome más y queriéndome más, aceptándome como soy, empiezo a pensar que no, que no se trata de no saber vivir. Es más bien, una consecuencia de todo lo contrario. Se trata de vivir con pasión, con entrega, en plenitud. De crear redes por las que avanzar y aferrarse cuando las cosas se tuercen. Es cierto que cuando la red se rompe, el precipicio se hace insoportable. Pero ahora sé que podré asirme a otras redes que no andarán lejos porque ya me habré encargado yo de reforzarlas, de negarme a abandonarlas y a que me abandonen.

                Estas impresiones han surgido a raíz de un hecho muy significativo y poderosamente elocuente (y muy tonto, también). Acabo de comprar una librería que ocupa toda una pared de mi salón. Una pared que antes estaba despejada y algo destartalada. Era una pared luminosa que ahora ha perdido su luz, apagada por el mueble. Echo de menos esa luz, la grata caricia del cuadro que en ella me recibía. Siento un pellizco cuando paso al salón, un malestar que me impide disfrutar del nuevo mueble que hará mi vida más fácil (mueble del que en unos meses no podría desprenderme ya). Como sé que es una gran tontería y que a nadie puedo contarle "esta  penas" lo he querido dejar aquí, en este rincón, que tantas cosas me hace entender y aprender y tantas emociones me está dando.Para entenderlo, para reconciliarme con ello. Ha sido la única manera de entrar al salón y sentirme mejor. 
Otra vez, la escritura sanadora. Como casi siempre.





Más coincidencias ante las que siempre me emociono. Según estoy escribiendo esto,  escucho la radio, el programa de Pepa Fernández "No es un día cualquiera". Esta entrevistando a Julio Llamazares.Desde que leí  "La lluvia amarilla",
hace ya muchos años, sigo a este escritor con cierta devoción.  Hablan sobre su último libro:"Las lágrimas de San Lorenzo", libro que compré ayer mismo (coincidencia) y que tengo muchísimas ganas de leer. Pepa va desgranando las reflexiones del libro en preguntas certeras, las preguntas que a mí me gustaría hacerle  al autor si lo tuviera delante y que no sé si se me ocurrirían pero que Pepa borda (por eso, entre otras cosas te quiero tanto, Pepa). En cada pregunta, en cada frase, abro los ojos y me estremezco porque recoge muchas de las cavilaciones que me acompañan cada día y que irán aflorando si no lo han hecho ya. Muchas de las que contempla este libro enlazan con este post y me ha gustado mucho que así sea. El paso devastador del tiempo y la ilusión de querer retenerlo. Me ha gustado mucho esta frase: "Pasamos media vida perdiendo el tiempo y la otra media intentando recuperarlo"


Si queréis escuchar la entrevista completa, pinchad en este link 
ENTREVISTA A JULIO LLAMAZARES 



Somos los mismos


Ayer estuve en una cena en la que nos reunimos antiguos alumnos del colegio en el que crecí. El grupo no fue nutrido y , por supuesto, ya nada sabemos unos de otros salvo algunas excepciones. Había personas con las que he compartido partes muy importantes de mi vida, experiencias únicas.


         
                                      



                                   
  Pero muchos, no pertenecían al  grupo con el que pasé todas las horas de mi adolescencia. No importaba. Para mí es sorprendente y muy gratificante reencontrarme con gente que constituyó un paisaje en mi vida (quizá el más importante) y poder hablar con ellos como si no hubieran pasado..... los años (pa´qué vamos a especificar). 

           Son momentos para el recuerdo, para la anécdota, para la risa y la alegría. Cada uno carga con su maleta de frustraciones, de triunfos, de amarguras y de plenitud. Pero ayer era el momento para la alegría: estábamos allí, mucho más viejos, sí ¿y qué? Todos reconocíamos a los chavales que fuimos y todos nos consolábamos al comprobar lo mucho que habíamos cambiado y , sin embargo, que eramos los mismos. Porque así es: somos los mismos.

Mirad, si no
<  
(jajajajajajaj Me parto: no he podido editarlo derechito. ¡Hala! a estirar el cuello o darle la vuelta al ordenata jajajajajaj)

        Se nos amontonaban las preguntas.Ahora estabas aquí, con este grupo, y luego en el otro; y las conversaciones saltaban, fluían y se desvanecían y todo y nada se quedó en el tintero y teníamos ganas de disfrutar, de reír, de compartir. Por eso, claro, compartimos también algunas tristezas. No muchas porque la noche nos pedía otros tipos de emoción. Pero estábamos allí para volver a ser aquella pandilla con la que, inevitablemente, compartíamos nuestras penas y nuestras glorias y volvimos a ser aquellos adolescentes que necesitaban la risa y el abrazo, la mirada cómplice del otro, la tranquilidad de sentirse en casa y descansar.            Y en esa complicidad, en la necesidad de ser quienes somos y salpicadas de risas y de guiños, aparecieron  nubes negras.  Algunos de nosotros sacó de su corazón lo que le ha pesado y le pesa y nos demostró que él era el que fue y, a la vez, otro muy distinto. Pero sobre todo nos demostró que alguna vez fuimos muy importantes unos para otros y que en unas horas podíamos recuperar eso (Gracias, Prada).



A mí me estalló, como si se me hubiera hecho añicos el vaso que llevaba entre mis manos, la noticia de que uno de nosotros había muerto. Hace más de treinta años  que no lo veía, ni sabía nada de él; aunque, curiosamente - y  para mí estás "curiosidades" son muy significativas- a través del "libro facial" yo le había encontrado y me había interesado por él no hacía mucho tiempo. Javier Montejo. De manera fulminante, como si hubiera un mecanismo traidor o tremendamente humano y perceptivo, me llegaron en tromba los muchos momentos que compartimos Javi y yo. Creo que en un momento muy, muy lejano fuimos amigos, aunque después nuestros caminos se separaron para no saber nada en absoluto uno del otro y pasar a ser un simple recuerdo. Pero parece que no tan simple, porque algo se congeló dentro de mí cuando me enteré.  Y eso me confirmó que, efectivamente, ya nada somos ni nada significamos en la vida de nuestros compañeros y, sin embargo, sin nosotros saberlo, ellos forman parte de lo que somos y todavía nos estremecen con su cariño o con su ausencia.


         Por el momento vital en el que estamos,  todos nos enfrentamos con la dura realidad de ir perdiendo parte de lo que la vida nos ha ido dando. En esta cuenta atrás es inevitable reflexionar y sentir cierto vértigo ante el paso del tiempo (excepto algunas personas inteligentes que saben cómo esquivar estos abismos inquietantes e inútiles. Pae, siempre aprendo algo cuando estoy contigo. No sé si lo sabes, pero eres una "monstrua" en inteligencia emocional - en la otra también-). 
        En medio de ese vértigo, la muerte aparece como la gran sombra que no acabo de aprehender. No acabo de asirla, se me escapa o la huyo, no sé. Tal vez  porque, afortunadamente, no he tenido que enfrentarme a ella de manera directa. Tal vez porque mi cobardía me lo impide. Tal vez porque es un concepto  desconocido y maquillado, que choca tan frontalmente con la fuerza de la vida, que es imposible acabar de entenderla o aceptarla.

        Sin embargo, estoy empezando a pensar que es posible que lo único interesante de envejecer sea que acabarás aceptándola como el descanso necesario. Quiero pensar que en esa acumulación de achaques- carrera en la que ya estamos- y en la pérdida tan dolorosa de los seres queridos, vamos a ir encontrando esa sombra, como una posible luz en la que descansar y reencontrarnos con quienes ya se han ido. No pienso en el paraíso, ni en otro mundo feliz. Simplemente en la idea de recorrer un camino en el que otros se me adelantaron y al que ya no tendré miedo porque ellos ya estuvieron allí y sentiré que me están esperando. Descansar y recuperar la sonrisa de  todos a los que amé y ya no están...Desde esta perspectiva, no me parece  ya tan horrible el punto y final. 

Hasta que llegue, que espero que sea muy, muy, muy, muy, muy, muy,muy,muy,muy tarde, intentaré impregnarme de la vida a bocanadas intensas, aprendiendo a disfrutar de las pequeñas cosas que son las más grandes. Pequeñas cosas como recuperar en una mirada de complicidad de un compañero a quien no veo en años, el cariño y tantas cosas.



Brindemos chicos, por los que no están ya y por muchas noches como la de ayer.









Tejo, espéranos con la moto a punto para cruzar otros senderos.Un beso donde estés.

En recuerdo de Javier Montejo, aunque él fuera un rockero y disfrutara de otras músicas (pinchar aquí)


sábado, 27 de abril de 2013

Youkali


Youkali es el nombre de una canción de Kurt Weill. Una canción que habla de una tierra en la que todos los seres humanos pueden entrar para aliviar su dolor, donde todo el mundo es acogido y donde el amor es la moneda común. 


                            


         A menudo no somos conscientes de lo que tenemos hasta que lo perdemos. Entonces el vacío nos recuerda que ese espacio estuvo lleno y nos asistía. El hueco se hace enorme y con él recobramos, ya tarde, la dimensión de lo que fue y tal vez por no calibralo en su medida, nos damos cuenta de que no lo supimos disfrutar, experimentar, al máximo. De nada (o de poco) nos sirve la frustración de esta experiencia para evitar repetirla.

         Desaparece la sala Youkali. Una sala en la que se intentaba pensar el mundo. La sala era un encuentro. Un encuentro permanente con la realidad de un mundo deshumanizado, violento, injusto y difícilmente "digerible". Una realidad que anda escamoteada y que hay que querer ver y buscar para encontrarla. En Youkali te dabas con ella de bruces. Se desenmascaraban las falsas apariencias y se abrían nuevas perspectivas y la esperanza de que otro mundo era posible.


        Las propuestas de la sala siempre eran interesantes, estimulantes, arrolladoras, diferentes. Es cierto que pocos pudimos saborearlas porque no acudía mucho público. La sala era pequeña y muy alternativa sin un soporte publicitario que le diera la posibilidad de expandirse. En este mundo de "marqueting", simulación y ruido, su labor callada y persistente no llegaba a gran cantidad de personas.
 


        La sala era voluntad, entrega, ilusión, lucha. La sala era ese rincón de acogida en el que el diálogo, el teatro, la reflexión nos llevaban por otros espacios que cada día se niegan y se sepultan. La sala era una isla donde respirar y aprender. Donde cuestionar y aprender. Donde emocionarse y aprender. 
                                                                                                                 
       Pero la sala era mucho más. Era un proyecto de vida. Era una vida en proyecto. La sala era la ilusión, la apuesta de un grupo de personas que batallaban con deseo para, a través del teatro, de la palabra (otra vez),  transformar y transformarnos. 

     Pero la sala era mucho, mucho más. Era el coraje,la entrega absoluta, el latido vital de una persona que puso su vida en ella y que ahora, de algún modo, la ha perdido. Casi sin entender por qué e impotente al ver cómo su anhelo se diluye y se pierde. 
Pero no se pierde, César. Ahí quedan todos los montajes, todas las publicaciones, todas las propuestas y reflexiones que la sala ha dejado en nosotros, los que tuvimos la suerte de disfrutarla y de no saberla cuidar, probablemente.La sala nunca hubiera sido posible sin ti y quizá ese sea el error: pensar que la sala eras tú, era tu creación. Siempre la entendiste como un proyecto, un compromiso, de muchos y tal vez los demás nos equivocamos.

       Nos hemos quedado sin ese cobijo de acogida y de pensamiento. Sin esa burbuja de acción y reflexión que era la sala. Nos quedamos- ahora ya nos vamos dando cuenta-huérfanos de un espacio en el que podíamos soñar otros mundos y , al soñarlos, podíamos ir construyéndolos o , al menos, no olvidar que eran posibles.

       Yo la frecuentaba cuando podía y siempre me quedaba con ganas de más. Con los enriquecedores debates posteriores donde siempre salían ideas interesantes y puntos de vista y que, a veces, no habías sabido sino capturar como intuiciones. 

A mí ya me falta algo. Y estoy segura de que a los que la hacían posible, ese vacío se les irá haciendo enorme, como un agujero negro en el que descubrirán que el hueco ocupa más que el recuerdo y la distancia.

        Gracias, Youkali, por hacernos sentir que ese otro mundo es posible y se puede construir. Lo único es que hay que ponerse manos a la obra y quizá no estemos dispuestos a tanto.



http://salayoukali.blogspot.com.es/






sábado, 20 de abril de 2013

Milagros cotidianos


Casi nunca somos conscientes de las repercusiones que podrá tener en nuestra vida cada uno de nuestros actos. Por insignificantes que sean. Y esto a veces resulta milagroso. 

Me puse a escribir mi blog porque ando haciendo un curso de estas cosas de las nuevas tecnologías y , de repente, caí en la cuenta de que, además de quitarme el sueño, las tecnologías podían ayudarme en mi vida diaria, y en aspectos tan importantes como servirme de instrumento para canalizar un montón de emociones que se me quedan muchas veces en el tintero y otras tantas, desperdigadas por ahí en cajones o carpetas que tal vez nunca podré recuperar. Y me decidí, entre jugando y experimentando, a crear este blog, como ya comenté en la entrada que lo abre.la foto.JPG

Pensé hacerlo como un cuaderno de bitácora privado, mi propio baúl de tesoros diarios que van haciendo mi vida mucho más rica y llena de matices. Como un anecdotario en el que poder expresar con palabras todo lo que muchas veces me bulle como un magma intenso pero confuso que no acabo de encajar y que se diluye por  vericuetos irrecuperables, perdiéndose. Quise dar cuerpo a tantas emociones, tantos pensamientos que me rondan cada día y que sé, sin saber bien por qué, que son imprescindibles para mí.Entre los muchos de cada día, aparecen destacados, impacientes, impulsándome y haciéndome ver que son fundamentales para mí. Lo son para vivir más y mejor, para conocerme e intentar entender un poquito el mundo y sobre todo, para hacerme sentir y hacerme vivir más plenamente. Así que empecé entusiasmada, casi como un regalo para mí y sobre todo para poner orden y ahorrar espacio en una vida cada vez más caótica. Bien, ya estaba en marcha y era sólo para mí. No era necesario más. 

Sin embargo, y como soy una analfabeta virtual, en una de las entradas sobre una asociación que me encanta, me encontré con la duda de si, al poner fotos y textos de su página web, no estaría haciendo algo ilegal o simplemente inconveniente. Para quedarme tranquila, se me ocurrió compartir con ellos la entrada y para ello tenía que hacer público el blog. Y así lo hice. Como ya era público y lo podía ver cualquiera, me hizo ilusión que las personas importantes para mí también pudieran conocerlo. No nos vemos mucho ni sabemos mucho unos de otros y me parecía que invitándoles a visitar este espacio, podríamos estar más cerca o al menos, podrían saber de mí y conocerme mejor.Así que envié el enlace también a mis amigos más íntimos sin esperar respuesta en ningún caso: no era necesaria en absoluto. No era ese el objetivo ¡no había objetivos!

 Lo que nunca pude imaginar, ni siquiera sospechar, es que este blog me pudiera devolver tantas emociones y tanta satisfacción. Nunca se me pasó por la cabeza que este sendero pudiera ser de ida y vuelta y me reportara tanta alegría y tanto, tanto cariño. Desde el minuto cero tuve respuesta de la gente a la que se lo he enviado.Pero una respuesta muy especial. Espontánea y absolutamente emotiva y llena de sentimientos y de agradecimiento. 

Todavía ando perpleja y completamente conmovida. Los comentarios a las entradas de mi "fan" número uno (Perlita, gracias), los podéis ver en cada una de ellas. Sin embargo, tal vez por pudor o por desconocimiento o por no querer tener "afán de protagonismo" o porque consideran que no es el lugar para ello, o porque no quieren que las lean otras personas (en cuyo caso me querrán matar en unos instantes y yo tendré que eliminar estas referencias :( ) algunas personas me han transmitido sus impresiones,no en el blog como comentario, sino por email. Han sido respuestas inmediatas y llenas de pasión y de ánimo. Y  yo estoy con los pelos de punta desde entonces y cada día mí blog me regala alguna sorpresa de este tipo y yo me siento feliz. No por el blog ni porque guste  lo que escribo. Sino porque puedo sentir que a través de estas palabras estoy más cerca de la gente a la quiero y puedo establecer una comunicación mucho más profunda e intensa, que es realmente lo que nos falta en este mundo de prisas y prioridades absurdas pero inevitables, al menos a mí. Podemos así compartir también emociones, que es lo que más necesitamos, yo al menos.

 Y me parece tan enriquecedor, tan vital, que no puedo menos que dar las gracias a estas personas que tanto me han dado en sólo unas líneas. Unas líneas que guardo como oro en paño y que, claro, quiero que formen parte del cofre de mis tesoros en el que se ha convertido este rincón. 

No pondré nombres, chicas, y si no os gusta ver aquí vuestras palabras, las retiraré en cuanto me lo digáis. Pero para mí han sido un regalo tan maravilloso que quiero que forme parte de esta aventura prodigiosa en la que se ha convertido mi blog. 




¡¡¡¡GRACIAS!!!! 
                                     


Por orden de aparición 

Gracias Esther, estoy súper emocionada, escribes precioso, me ha encantado. Donde vives? Quiero darte las gracias porque tu escrito me ha llegado al corazón, levantarme y ver esta sorpresa no la vivo todos los días. Ayer fue mi cumple y este artículo ha sido el mejor regalo. ...........me  gustaría hablar contigo. ................ GRACIAS de corazón.




No conocía este proyecto, gracias por compartirlo!!!Lo iré siguiendo,




Lo he leído todo del tirón, está muy bien escrito. Änimo, Esther. Muchos bssss





El otro correo que me enviaste con tus reflexiones sobre las cosas que te/nos rodean me encantó, bueno, me emocionó; ¡qué bien y qué bonito suena! Sigue, sigue y mándamelo que, de verdad, fue como abrir una ventana y respirar aire fresco.






Las manos están sobrecogidas y no sé, no sé.....si podré escribir, si podré reflejar lo que siento....
 Esther! primero he sentido nervios antes de hacer el doble clic, segura de que un nuevo encuentro mágico se produciría entre nosotras, allí mismo, en mi pantalla, en un instante. Después el corazón ha comenzado a latir tan rápido que he tenido miedo de no poder controlarlo, tranquilo, tranquilo, no me la juegues...y al final, lo sabía, estaba cantado! las lágrimas se han acercado hasta los ojos....es mi amiga Esther!! escribiendo cosas bellísimas!! y en el mismo barco que yo! es como si en el diluvio hubiese corrido a refugiarme en el arca, devastada por haberlo perdido todo pero egoístamente alegre de estar viva y al volverme en la penumbra, te hubiese encontrado allí, sonriendo, con ese brillo deslumbrante en tu mirada y, en tus manos, por supuesto, LAS PALABRAS!
 Espero que tus amores se hayan emocionado leyéndote, no sería para menos. Yo lo he hecho y estoy más lejos.
 Te agradezco mil y más veces haberlo compartido conmigo. ¡No sabes la alegría que me has dado, el regalo!



Es impresionante, querida Esther, como sacas de las cosas cotidianas, de los colores, de los olores, de las frases, de las sensaciones, todo un sentido. Es el mejor ejemplo de cómo se construye sentido en lo cotidiano. Por eso me encanta hablar contigo, porque –además de las ideas interesantes, de la perspicacia, de la capacidad de unir emociones y sensaciones- obligas a las especulaciones a someterse, a explicarse. Como los poemas que leí entonces, estas entradas (más, desde luego, la que dedicas a la Sala) presentan la superficie de las cosas como son, un amasijo complejo de tiempos interrumpidos, de sueños a medias, de palabras que parecen decir, sobre el que se sobrepone tu voz, que le da sentido. Gracias.



Placidez

Cada año por estas fechas se puede disfrutar en Madrid de una pequeña muestra  de arte Naif , arte Ingenuo, europeo. Se celebra en una galería que para mí es muy especial y a la que acudo siempre que puedo por el simple hecho de pasearme por sus cavernosas y acogedoras salas. Se trata de la Galería Eboli, situada muy cerquita de la Plaza de Oriente, en la Plaza de Ramales. 
Es ya el cuarto año que no me pierdo esta muestra. Nunca antes había visto tantos cuadros de este estilo juntos y gracias a ello, estoy completamente seducida por este tipo de pintura.  Me encantaría "adoptar" un cuadro y que me acompañara desde las paredes de mi casa. No me canso de contemplar alguno de ellos. Y como siempre, me pregunto por qué. Por qué me gusta tanto algo. Y es que esta pintura, con su trazo infantil y su temática siempre anecdótica y casi siempre feliz, me transmite sosiego, placidez, candidez. El mundo está en orden y se nos muestra radiante, lleno de colores nítidos y brillantes, en una sinfonía armónica y equilibrada. Los personajes que aparecen están donde quieren estar y cada pincelada acompaña a la anterior para dar vida a un universo que se sabe y se quiere feliz. Es ingenuo, sí, con la que está cayendo. Tal vez por eso se llame así más que por su trazo infantil y poco vigoroso. No cabe mucho la temática social ni la reivindicación directa (esta años hay dos cuadros que van por esos derroteros y reflejan una manifestación y el infierno). Se nos muestra un mundo idílico, donde no hay desigualdades y la vida se desarrolla sin fracturas ni incomodidades. No hay lugar para dolor ni la catástrofe y sí para la imaginación, la bondad y la ternura. 
     La naturaleza,                                          ,        la vida en el campo                                                  en la ciudad                                                   ,
en los pueblos aparecen como vidas perfectas, en sintonía. Los pequeños detalles son los protagonistas y descubrimos que son las pequeñas cosas las que nos acarician y dan sentido a la vida y la hacen amable .

Ver este tipo de pintura me traslada todas esas impresiones como posibles, me hacen pensar que hay un mundo de armonía y   entendimiento donde cada persona puede y es feliz con su vida, donde se es parte del entorno que te cuida y donde cada pieza encaja y da sentido al resto. Ingenuidad, sí, pero no hay ninguna revolución que se haya hecho sin ella. 


Disfruto de esta muestra cada año (van por la décima) y la visito tantas veces como puedo. Me encanta. 


http://www.galeriaeboli.com/
http://infoenpunto.com/not/9064/x_muestra_de_arte_naif_europeo_en_la_galeria_eboli/


Quizá por eso me encantan también los dibujos de mi hijo que conservo como mi propia colección de arte ingenuo.                                                        la foto.JPG       la foto.JPG

No sé si el arte comunica sentimientos ni si nos acercamos al alma del artista a través de sus pinturas. Pero yo, en cada dibujo de Raúl, me reencuentro con toda su ternura, su cariño y su imaginación. Los conservo como pequeñas piezas del mundo interior de mi hijo en el que todo era armonía, placidez, candidez, juego y alegría. Un mundo que existió y que, tal vez, en lo más profundo de  cada uno de nosotros siga cobijado, esperando a que le demos una oportunidad.

viernes, 19 de abril de 2013

Pompas

Es algo relativamente novedoso.Ahora es frecuente ver a alguien, con un rudimentario instrumental, creando enormes pompas de jabón en la calle. Yo me quedo fascinada viendo cómo se forman, casi inexistentes y con un fulgor que me atrapa en sus nacarados y brillantes destellos. Y ocurre lo inevitable: el prodigio desaparece sin avisar y apenas queda el rastro de unas gotas en el suelo, tras un temblor frustrante y divertido a un tiempo. Cada pompa nace diferente y única, como la maravilla repetida de verlas sucederse. No me canso de admirarlas, casi como esos niños que las persiguen y las malogran entre la risa y la sorpresa. Me encantan esas pompas centelleantes en el sol , majestuosas y humildes.




Hoy al disfrutarlas en una Plaza Mayor soleada y bulliciosa, he sospechado que  Antonio Machado, un sabio, se hubiera parado también embrujado por esas hadas de lo frágil y lo hermoso. 

NUNCA PERSEGUÍ LA GLORIA
Nunca perseguí la gloria
ni dejar en la memoria
de los hombres mi canciòn;
yo amo los mundos sutiles,
ingrávidos y gentiles
como pompas de jabòn.
Me gusta verlos pintarse
de sol y grana, volar
bajo el cielo azul, temblar
súbitamente y quebrarse.

                      (Cantares, Antonio Machado)



Y me  preguntaba, también esta tarde, que por qué me entusiasman tanto las pompas. Qué me quieren decir o qué me desvelan. Tal vez la belleza de la sencillez y la emoción de lo frágil. La alegría de lo sencillo y la entrega de la generosidad. No sé, no sé por qué despiertan en mí tantas cosas. Pero rápidamente  he recordado las palabras de alguien que acaba de marcharse; así, sutil, humildemente, en silencio.Otro sabio: José Luis Sampedro. Él decía que lo más importante del mundo era la emoción, por encima del raciocinio. Siempre lo he pensado y lo he sentido así  y siempre he creído que mi intuición era  algo infantil, inmadura. No sé por qué pensaba semejante estupidez.Demasiados complejos y miedos, supongo. Este hombre, que pensaba bien y claro, anteponía la emoción a todo lo demás.Yo también. Y por eso, quizá, me entusiasman las pompas: me emocionan sin necesidad de entenderlo. Sencillamente.



Parecería que lo realmente importante, lo que cambia el mundo y lo hace avanzar, es la humildad para pensar y sentir honestamente. Como Sampedro. Como Machado. Creo que a ninguno le hubiera importado que lo comparase con pompas de jabón . Pompas que complacen, que alumbran y emocionan; que descubren en su sencillez espléndida una forma de estar en el mundo, defendiendo a quienes menos tienen y más sufren. 
    






 
El otro día en una conferencia sobre la República, hablando de Machado, muchos jovencitos asistentes no conocían el disco de J.M Serrat   "Cantares".  Son parte de mi memoria, de mi vida.Son faros en este momento de oscuridad, y no hay muchos.
 Para que no se nos olvide ninguno. Ni Sampedro, ni Machado, ni este maravilloso disco. 
                  http://www.rtve.es/alacarta/audios/siluetas/siluetas-jose-luis-sampedro-14-04-13/1761755/

                                         http://www.youtube.com/watch?v=DHQ-_bf9NFI