lunes, 26 de abril de 2021

¿Blefaroplastia?

 Se le amontonan los párpados insistentes

Pliegues tenaces como sudarios inconvenientes

Se arremolina la piel sobre sus globos oculares

Persianas anticipándose al cierre

Persuadiendo a la mirada a no ver

Se arraciman los párpados cargados de perplejidad, incertidumbre, asco...

Al borde del precipicio se sostienen

Un ojo a media luz, cansado, temeroso

El rostro envejecido ante el delirio

de un tiempo extraño y duro

El dolor chorreando a las pestañas

El broche anticipado de la muerte

miércoles, 21 de abril de 2021

Miko

 Miko, calor

Miko, compañía

Miko, ternura

Miko, serenidad

Miko, alegría

Miko, generosidad

Miko, cariño

Miko, tranquilidad

Miko, empatía

Miko, sencillez

Miko, honestidad

Miko, paz

Miko, crisol

Miko, amabilidad

Miko, independencia

Miko, autenticidad

Miko, instinto

Miko, humildad

Miko, intuición

Miko, incondicional

Miko, energía

Miko, relajación

Miko, pureza

Miko, amor

Miko, verdad

Miko, vida


                    


jueves, 15 de abril de 2021

Hace un año

 Hoy hace un año. Parecen diez. Pero sólo hace uno.

Hace un año, hoy, salieron del infierno. Los saqué de allí para llevarlos a unas pantanosas tierras movedizas, pero nunca antes tuve tan claro que era lo tenía que hacer.

Hoy hace un año que en un día lluvioso, mis padres, los dos, salieron de una pesadilla. Una pesadilla que nadie nunca pudo imaginar en este país, en el siglo XXI. 

Hoy hace un año que se acabaron para ellos la soledad, el maltrato, el abandono, la impotencia, la humillación... y todo esto lo recibían por un módico precio de 2400 euros.

En pleno confinamiento, fueron a casa sin saber si estaban enfermos o si lo estaba yo, que era la que iba a cuidarlos.

Completamente inválidos ambos, con necesidad de una grúa para moverlos. Demenciado mi padre, deshidratado. Mi madre llena de puntos y de dolores...

Y allí , teniéndolos en casa, con todos los miedos, los riesgos, las incertidumbres pude volver a respirar.

Podrían enfermar, podrían morir... Pero no lo harían solos ni abandonados como les pasó a tantos otros a pesar de nuestros gritos de desesperación, pidiendo ayuda a todas las instancias posibles que nada nos respondieron y les dejaron a su "muerte".

Empezó una nueva vida para ellos,para mis padres. La recuperaron. Recuperaron esa vida que allí dentro, en la residencia, les habían arrebatado. Escaparon de un posible contagio, de un posible deterioro irreversible, de una posible depresión, de una posible muerte.

Empezó una nueva vida para mí. Cuidándolos, tomando decisiones a ciegas cuyas consecuencias no podía calibrar. 

Empezó una cuesta arriba dura, complicada, sinuosa... Pero llena de luz y de esperanza.

Ahora, un año después, sé que hice lo que debía. Que nunca habría soportado vivir un año como viví ese mes de marzo que casi me enloqueció. Porque sufrir la impotencia, la injusticia y el silencio y la connivencia  de los que deben velar por los ciudadanos, ante esa hecatombe que se vivió en las residencias, es una manera de instalarse en la locura. En un mundo en el que Kafka se hubiera sentido un simple aprendiz.

Fue un recorrido de gran soledad, pero apuntalada por personas sin las que no sé si habría podido salir adelante:

 Ruth y Luz, las asistentes que se arriesgaron a cuidarlos desde el primer día sin saber en qué condiciones venían y sin protección por parte de su empresa. 

Gema, mi asistente social que se involucró como sólo lo puede hacer una enorme profesional y persona.

 Joaco, mi compañero de vida, que, cuando pudo, lo dejó todo para estar cerca de mí.

Es un día que nunca olvidaré. Es un día que se abre ante mí como el precipicio en el que salve a mis padres y me salve a mí misma de una angustia de una intensidad que nunca había sentido. Escapamos de la inhumanidad y la pura injusticia.

Hace un año y parecen diez.

Dos personas salieron de ese infierno. 30.000 nunca más podrán decir lo mismo.

Y todavía no se ha hecho justicia ni estamos cerca de ella.

Hay ignominias que lleváramos todos a cuesta y mancharán nuestra historia sobre quien menos lo merecía.

martes, 13 de abril de 2021

Añicos

 Los añicos arrecian tras la pared.

Sordos, ciegos, implacables.

Tras la pared se deshace la vida, se derrite en dolor.

Añicos que se clavan en el corazón como esquirlas traicioneras

Añicos que gritan mudos

Se desgañitan impotentes 

Chocan contra la pared

Silenciosos...

Cuando los descubres no entiendes cómo no han atravesado el muro

Cómo no has temblado al presentirlos

Cómo no has sentido llorar cada uno de ellos en esa otra almohada

Ahora que los conoces, intentarás acariciarlos como los restos de un desastre que nunca debió llegar

Como la huella hermosa de una vida que ya no está, pero estará para siempre en su corazón. 


                                            Pensando en ti, Teresa



                           



                        



lunes, 8 de marzo de 2021

Mujeresnuestras de cada día

 Mujeres nuestras que estáis en todo lo hermoso de la vida,

Santificada sea vuestra entrega, vuestra ilusión, vuestra alegría

Venga a todos los reinos vuestra ternura, vuestro combate, vuestra sabiduría

Hágase vuestra voluntad así en los día como las noches

No perdonéis el desprecio, la violencia, el paternalismo;
así como encumbráis el cariño y el respeto, los cuidados, la complicidad

Dejaos caer en todas las tentaciones que os hagan más libres y mas grandes

Mas libraos de todo mal que pervierte la convivencia, el consuelo, el coraje, la justicia
Amen,

Amad, amaos, amémonos. Sois tan hermosas ...

Mujeres, debemos de ser muy fuertes y peligrosas.
Mucho más de lo que pensamos o sabemos.
Su miedo, que no entendemos, les lleva a silenciarnos, a violarnos, a matarnos.
Nos queremos miedo ni para los que nos quieren sojuzgadas. Queremos lo que somos: alegría, consuelo, comunicación, creatividad, cuidado, lucha, descanso, amor, ternura...vida.

Las mujeres nuestras de cada día

 Parece que nada tiene menos sentido que "los días de.." Yo no le encuentro mucho. Hay uno para cada ocasión.

Pero hoy siempre me emociona despertarme. Me recorre un calambre , sin casi entenderlo. Como una corriente eléctrica que me sube a las pupilas y me estremece. Sin saber por qué. Riega cada poro de mi ser el adagio tan real de porque fuimos somos, porque somos serán. Y con todas ellas, palpitando dentro de mí,a mi lado,  me siento afortunada.











(Debemos de ser muy fuertes y peligrosas, sin saberlo .
 Intentan taparnos la palabra, reducirnos...nos temen.)

domingo, 14 de febrero de 2021

Celebrando

 Hoy hace un año que mi madre nació. 

Nació a una vida de dolores. Una vida rota que ha transitado con una fuerza inimaginable.

Un año ha cumplido. 

Sólo ella sabe lo que ha luchado desde el mismo momento en que un coche le partió su cuerpo por la mitad y rompió su vida a cachitos.

Sólo ella sabe la voluntad, la energía, la disciplina que ha impuesto a su gran compañero de nueva vida que es el dolor.

No ha pasado día ni hora que no haya dado la batalla. Incansablemente. Sin cejar. 

Su vida nueva era luchar contra la nueva vida que le han impuesto.

Gracias a su voluntad, a esa infatigable contienda en lo que se ha convertido su vida, ahora vive. 

Hay días en que preferiría estar muerta o eso dice.

Hay días en los que no quiere aceptar esa nueva carcasa que la confina en un mundo limitado y marchito.

Hay días en los que el año que ha cumplido le parece una traición.

Hoy mi madre cumple un año. Yo lo celebro como cada día. Cada hora, desde aquel 14 de febrero, celebro que los minutos pasen y mi madre los respire. Para mí es suficiente. Es fácil para mí.

Hace ya tres semanas que a mi madre le arrebataron su gran regalo de vida. El único que necesitaba y que no sé si alguien le podrá regresar.

Mi madre vivía con la esperanza de poder

 volver a andar sin dolores, 

volver a dar pasos de sevillana

volver a pasear durante horas.

Un médico le regaló una sentencia que en un minuto la convirtió en "una mujer desgraciada" para toda la vida. 

La despojó de la única piel que la sostenía y estamos esperando  ver si logrará protegerse otra vez con el ímpetu de respirar con esperanza.


Felicidades, mamá. De nada te servirá saber que te acompaño en el sentimiento y que me sobra impotencia para celebrar cada minuto de tu vida aunque a ti no te sostenga.