sábado, 1 de junio de 2013

Valentía



Llevamos semanas hablando sobre esta noticia . 


(He elegido este titular porque se las trae: ¿¿¿¿"conmueve al mundo"???? ¿De qué mundo hablamos?)

Las mismas que yo llevo preguntándome cuál es la noticia. Sé que todo lo que haga esta pareja lo es, pero el tema que nos ocupa no es baladí y a mí me enerva un poco. 

Se dice que se dan a conocer este tipo de hechos para que la población se sensibilice y actúe en consecuencia, y así, poder evitar más muerte por dicha enfermedad. Bien, automáticamente me sale una especie de Pepito Grillo que llevo dentro y me pregunta: "¿En EEUU todas las mujeres en la situación de riesgo de Angelina tienen la posibilidad de hacerse esa prueba de prevención que detecta si eres portador del gen mutante que provoca ese cáncer?" No me pregunta sobre la operación en sí porque él sabe que naranjas de la china: poca gente podría pagar esa operación en EEUU. Me pregunta sólo por la prueba, el pobre. La prueba cuesta 4000 dólares y podemos cacarearle la repuesta al unísono:"Pues no, Pepito Grillo. EN EEUU sólo quien tiene dinero puede pagarse un seguro médico y sólo quien tiene un seguro médico (suponemos que uno de cierto nivel, no cualquiera) podría hacerse esa prueba".Así que las mujeres que estén en esa situación de riesgo y no puedan hacerse ni la prueba, ni la operación, estarán supersensibilizadas y superacojonadas y superindignadas, supongo.

 Pero volvamos al mundo ignoto-para ellos, los de los EEUU-    en el que habitamos. ¿Qué pasa en España? Bien, al parecer las mujeres y hombres con antecedentes familiares de riesgo tienen derecho a hacerse la prueba que detecta si eres portador del gen que desarrolla la enfermedad. El porcentaje de población que está en ese grupo es el 0,4%. Además, ese gen desarrolla un cáncer , llamémoslo, suave; esto es, de poca agresividad y con bastante éxito  en el tratamiento que lo combate. Y algo más, la masectomía no evita al 100% la aparición del cáncer. Es decir, la noticia es sensacionalista y no aporta mucho a nadie, salvo algo de morbo y un poquito de confusión y miedo. 

Pero mucho mejor que yo lo explica un doctor en el programa de Pepa Fernández de hoy. Pinchando aquí, queda todo mucho más claro:

Mastectomias-preventivas

Brad piensa que su chica es muy valiente por hacer lo que ha hecho. Seguramente lo es. Yo pienso que las valientes son las miles de personas en la misma situación de riesgo que ella,  que viven con la incertidumbre de si les tocará o no  el gen porque no pueden hacerse la prueba ni operarse. Ojalá, de todos modos, que Angelina pueda esquivar esa espada de Damocles que ya se llevó a su madre. Pero sobre todo, ojalá que las mujeres que la estén sufriendo o la puedan sufrir salgan victoriosas de una lucha que en sí misma es ya una  conquista en cada paso.

Es curioso, no he visto grandes debates en torno a esta noticia que a mí me llamó la atención y que, por eso, aquí comento; y ahora, dos mujeres y semanas después, reflexionan un poco en la misma línea que yo.

El domingo 9 de junio apareció esto en el Semanal de El País:
Rosa Montero: salud para todos

Y el 10 de junio encuentro esto en El Mundo
Intereses económicos y salud
y en esto sí que yo no hubiera pensado nunca, claro. De ser cierto, este mundo da miedo.Más miedo.










viernes, 31 de mayo de 2013

Una de baberos

No lo puedo evitar: Me he pedido un cargamento de estos porque no doy abasto :)

Como todas las madres, supongo. Pero es que tengo motivos.
Muchos. Y quiero saborearlos cada día y , como todo lo importante, resguardarlos en este cofre de mis tesoros.


WATERPOLO


Final de Raúl de espalda en el campeonato por colegios de la Comunidad de Madrid



Entrega de medallas: Raúl, medalla de oro  
 
Final de braza


 (Recogida de medallas de Braza: Raúl, plata)



FINAL DE RELEVOS



Y  etc, etc, etc, etc, etc...















jueves, 30 de mayo de 2013

El golpe



Ocho de la mañana. Una mañana normal. Raúl y yo trasteamos por la cocina para irnos preparando. Salimos en media hora. 

De repente, un golpe seco, contundente; de esos que son rotundos e inexplicables o que sólo pueden provenir de donde no quieres que venga. Raúl, que jamás se queja o llora, doblado sobre sí mismo, tapándose la cabeza repitiendo una letanía. La sangre se me agolpa en la cabeza, una lava me recorre cada centímetro de mi cuerpo en un escalofrío. Empiezo a jadear. No puedo ver dónde se ha dado y sólo quiero saber contra qué ha sido. Raúl no puede hablar y yo sólo quiero abrazarlo y que el día vuelva a comenzar. Oir otra vez el despertador y repetir cada acción hasta llegar al golpe. Y evitarlo. No quiero llorar, pero mis lágrimas sí. Por fin, Raúl me enseña dónde se ha dado. Muy cerquita de la sien veo un chichón con sangre. Se ha dado con el quicio de la pared del tendedero al estornudar.Con toda su fuerza y sin verlo venir. Saco unos cubitos y se los pongo en la herida. El dolor va remitiendo. El volcán que me ha recorrido en un circuíto sin salida, también.




No ha sido nada, sólo un golpe. Con ese golpe he recobrado muchas emociones. El pavor de una enfermedad de Raúl, que hasta que no supimos qué era nos arrambló la vida. El hueco de su ausencia en casa, durante su hospitalización. 
Un solo golpe. El dolor en la cara de mi hijo y todo se ha descompuesto a mi alrededor. Imposible ya abrazarlo, acunándole, para tranquilizarle y, sin embargo, era lo único que quería hacer ese día: estar abrazada a mi hijo, oliéndole, protegiéndole, viviendo lo único por lo que podría dar mi vida.

 Y con ese golpe, recupero lo que con las urgencias del día a día arrincono, aunque no olvido. La certeza de que lo único importante es que él esté bien de salud, que esté contento y pueda disfrutar de una vida normal. La certeza de que frente a eso, todo lo demás son minucias y que no puedo amargarme, amargarnos, la vida por que viva en el más absoluto desorden y por  que en su vida reine el despiste, la dejación y la improvisación. Que no puedo vivir en la confrontación continua porque me pierdo lo único que me importa realmente: su sonrisa, su mirada de niño tras esos ojos ávidos y perdidos de su adolescencia.


 Y con todas esas reflexiones en un solo golpe, viene el dolor de recordar algunos momentos duros que no supe controlar y que tengo grabados en mi corazón como una llaga.
Un golpe, solo un golpe. Que resuena dentro de mí desde entonces y aparece como un chichón en el alma que me precipita a los recuerdos y al llanto y a decirle a mi hijo por escrito todo lo que no soy capaz de expresar día a día. 

                                                                                                            Porque la cama deshecha, la ropa por el suelo, el baño sucio se interponen entre la madre que un día fui y el abrazo de mi hijo.
la foto.JPG


 Y soy incapaz de transmitirle todo ese amor, esa pena, esa necesidad de quererle, de abrazarle. Y quiero volver a la cama y taparme y llorar y dormir y despertar y ser otra. Otra madre. La que un día fui y ahora se ha perdido entre silencios y desencuentros.

Solo ha sido un golpe. Un golpe que me ha recordado algo que sé muy bien: la vida puede cambiar en un segundo y podemos perder lo que casi no apreciamos cada día y que es lo más valioso que tenemos.



Un golpe, solo un golpe.

miércoles, 29 de mayo de 2013

Mi padre


Son las 23:20 de un jueves de mayo. Como cada jueves, acabo de dejar a mi padre en el metro de La Moraleja. Mi padre va cada jueves a ver a Raúl entrenar a waterpolo. Llueva, nieve, haga calor. Nunca falla. Mi padre es feliz si está bajo el mismo techo que mi hijo. No pide más.
Hoy al despedirme de él, he visto su cara envejecida, su mirada algo perdida por su enfermedad, su sonrisa casi permanente ahora, pero inalterable si está cerca de mi hijo.

Yo recuperé a mi padre cuando tuve a mi hijo. Sabía que un bebé haría muy feliz a mi madre, que sería una gran ilusión para ella. Nunca imaginé que para mi padre fuera tan importante.Desde que nació. Le daba miedo cogerle, tan pequeño. Mi padre es de su generación: no sabe lo que es un pañal. Raúl tenía cólicos y lloraba continuamente. Casi no nos permitía hacer nada que no fuera mecerle para tranquilizarle y mitigar su malestar. 
Un día en medio de las faenas de casa, Raúl lloraba con fuerza y , de repente, mi padre apareció con él en brazos, como si llevara lo más hermoso y valioso del mundo.
Desde entonces no se ha despegado de él. No pasaba un solo día sin que viniera a pasearle. Raúl cuando le veía, sabía que iba de paseo. Han hecho muchos kilómetros juntos. Nada es más importante para mi padre que estar con Raúl. Le quiere como es. Confía en él y se siente orgulloso de él. 

Mi padre está sordo, cada vez más. Tiene parkinson también y por todo ello está como ausente, ralentizado, sin capacidad de reacción y le cuesta integrarse en las conversaciones. Raúl puede hablar en cualquier tono, mi padre le escucha siempre. No importa qué diga o haga Raúl. MI padre le sonríe, le entiende, le apoya.

Mi padre no se pierde un partido de Raúl  o una actuación o una competición.Madruga o trasnocha lo que sea necesario sólo para verle. Se va en metro donde haga falta, le lleva un bocata que le ha preparado mi madre, le lleva un acuarius para después.Si no ha habido tiempo para prepararlo, busca dónde comprarle un refrigerio. Después de cada partido, le analiza las jugadas, le hace la crónica y siempre termina con la misma frase: "Es un luchador nato". Le llamamos el "manager" pronunciado en español.

Curiosamente, mi padre con su enfermedad, sonríe mucho últimamente. No se queja nunca, vive en su mundo un poco aislado, pero está de buen humor. Nunca pide nada. Nunca impone nada. Tampoco tiene mucha iniciativa, pero atiende y hace lo que digas que haga sin replicar.En su mundo, sonríe y está agradecido, como si no fuera consciente de sus limitaciones o la propia enfermedad le protegiera de la realidad.
Afortunadamente mi madre le mantiene activo con mil actividades y bailes que le vienen mucho mejor de lo que él cree.

Aquí está MI padre después de una actuación de Raúl, practicando una actuación suya e imitando a un director de orquesta en una actuación surrealista que presenciamos. Nos reímos mucho y quiero guardarlo en mi rincón.


Le veo envejecer con mi hijo reflejado en sus ojos y casi no me creo que ese abuelito, divertido, pero ya muy mermado, sea mi padre. Me enternece ver cómo quiere a Raúl y cómo la vida es simple para él. La vida es vivir; y ser feliz, estar con mi hijo.

martes, 28 de mayo de 2013

Fin de semana especial


El fin de semana ha sido un finde muy músical. 
El sábado 25 de mayo tuvimos dos conciertos de Raúl:

Uno en el Auditorio del Centro de Arte de Alcobendas, a las 18:30, con su grupo de percusión que sonó fenomenal

Raúl 1

Raúl 2





El segundo, a las 21 horas en el Salón de Actos del Centro Cultural Pablo Iglesias con la Big Band, a la que Raúl se acaba de incorporar.




Tocaron muy bien y lo pasamos en grande con ellos. El director es muy divertido y nos hizo participar y reir a la vez que disfrutamos con su música.


Big Band 1

Big Band 2

Big Band 3

Tocaron esos trece temas, hubo de todo y , como siempre, nos supo a poco. Raúl no estaba muy entusiasmado aquí porque tocaba "sólo" los bongos. ¡¡¡Cómo si fuera fácil!!! Además, se le oía muy bien y lo hizo muy requetebien.



Enhorabuena a todos y ¡hasta pronto!





El domingo 26, por la tarde, fui al Auditorio de Madrid, con Bea, a ver un concierto de Hendel.
Yo puedo escuchar lo que sea de este autor con la absoluta certeza de que me va a encantar. Creo que era un genio y conecto completamente con toda su obra. Pero es que en este caso, además, la orquesta era excepcional. Era de una pureza de sonido, de una conjunción, que ponía los vellos de punta.El coro me encantó y aunque actuaron pocas veces, fueron muy espectaculares. Los cantantes también estuvieron bien y, aunque no hubo ninguna página que me estremeciera, como en otros casos de Hendel, estuve disfrutando de cada acorde en este "culebrón"/ juego de pasiones  cuya  resolución final no es de mi agrado: mucho mejor acabar las dos juntitas haciendo un corte de mangas, pero no suena muy políticamente correcto ¿no?


Imeneo de Hendel ARGUMENTO


Opera Completa IMENEO de Hendel




Un fin de semana muy especial que todavía paladeo.


Las vacaciones de mis sueños (que seguro que ahí se quedarán)




                                         



         





Este verano

jueves, 16 de mayo de 2013

RECUERDOS EN BLANCO Y NEGRO



¿En qué momento nos damos cuenta de quiénes somos y lo que somos?


Yo no puedo creer que alguna vez haya sido ese bebé o esa niña coqueta de mil collares o esta niña despeinada e insegura. Identifico cosas de ellas en mí pero me cuesta creer que esa fui yo alguna vez.

 Y realmente sigo siendo la misma. Una persona que no entiende bien este mundo y a quien le cuesta irse conociendo.
 Me enternece la sonrisa de la foto ante el encerado porque veo en ella la inseguridad que todavía me acompaña y el miedo a no saber qué hacer o no saber hacerlo bien.

He querido recuperar algunos momentos del día de mi comunión, no porque tenga un significado especial en mi vida, sino porque es de las pocas ocasiones en las que tengo fotos de todos mis abuelos. Y es a ellos a quien quería resguardar aquí, en mi baúl de los tesoros. 

Hablé mucho con ellos, más con las abuelas. Incluso las tengo grabadas en una cinta. Les preguntaba por toda su vida. Una vida que me interesaba mucho. Llena de sinsabores, de tristezas, de hambre y de pérdidas. Y de todo eso les pregunté, con cierta reserva, porque les despertaba recuerdos muy duros y con ellos, llegaban las lágrimas: la guerra, la muerte de sus familiares, la muerte de sus hijos... Una vida que fue un luto continuo y de la que ellas nunca se quejaban.
También les pregunté y me contaron entre risas y a medias, por sus amores, su primera vez, su relación con su marido... Recuerdo una vez que le pregunté a mi abuelo Vidal, -intrépida que soy, porque mi abuelo no hablaba nada- que si recordaba la primera vez que besó a mi abuela. Y con una medio sonrisa en los ojos me dijo muy serio: "Con que no me acuerdo de la última y me voy a acordar de la primera". 

Fueron momentos que guardo muy dentro de mí. 










       



   Tengo recuerdos de todos ellos, objetos personales que conservo con mucha añoranza.


Así que, de algún modo, abuelos, todavía estáis aquí, a mi lado.