martes, 6 de agosto de 2013

AUSCHWITZ II BIRKENAU


Llegamos a Auschwitz Birkenau tras un breve trayecto en autobús. Son las 14:30, el calor resulta sorprendente para mí en esas latitudes y
seguimos siendo parte de esa riada humana que avanza en afluentes por el campo.
El campo es enorme y sólo se conservan los barracones de ladrillo.
 La otra parte, la mitad contruída en madera, está prácticamente destruída. 

Veo la vía del tren que muere en el propio campo 
y me pierdo en su longuitud y en la cantidad de trayectos realizados que terminaban en ella. 



Los vagones de ganado



que transportaban como tal a miles de víctimas que llegaban, si llegaban, exhaustas y sin poder imaginar nada peor que ese viaje. Pero ahí estaba. 



Ando al lado de la vía y me pierdo en sensaciones.



Y también me pierdo de esa guía española que nos ha tocado, que nos explica, con una seriedad que podría entenderse como respetuosa ante el lugar que nos recibe, pero que finalmente aparece ante mí como de hastío. 
La guía acaba enervándome por varios motivos.
             Va a un ritmo vertiginoso aunque no lo parezca. Sus pasos son aparentemente candenciosos y sin embargo si me paro a mirar, ya la he perdido y aparece con su sombrero como una mota en el horizonte. 
              No me ha dicho nada que no supiera y me pregunto si no me estaré perdiendo esa información tan valiosa cada vez que dejo de escucharla, que es constantemente. 

Ese viaje era tan profundo para mí que acabo enfadándome con ella hasta que intento ponerme en su piel y me pregunto cuántas veces tendrá que repetir la misma historia y en qué condiciones laborales desarrolla su trabajo. 


Pero eso fue después. Durante la visita, la persigo al mismo tiempo que intento abarcar el campo, entenderlo. Sólo es posible visitar algunos barracones. Asomarse a ellos a través de las muchas personas que nos acompañan.

Casi no puedo pensar. No me da tiempo a digerir entre las prisas y la cantidad de gente. Estoy sin estar y al terminar la visita guiada, entre un calor insoportable, decido que ahora yo necesito un tiempo sola, pisando sola esa tierra alimentada de cenizas y de dolor.

Afortunadamente, las visitas ya no llegan en tropel y puedo andar por los barracones yo sola, en silencio.

Entro en uno de ellos y en total silencio, ahora sí, entro en un barracón de Auschwitz. A la luz de ese día radiante, perfumado de bosque y de verano, es difícíl transportarse al infierno que era aquel lugar. 

Porque Auschwitz era gritos, olor a carne quemada, perros ladrando, desconcierto, pavor, un espejismo habitado por cadáveres rapados y andrajosos que intentan  sobrevivir en una lucha de la que desconocían las reglas o el sentido. 

Auschwitz era disparos y golpes, era chimeneas, humo y ceniza. Era dolor, incomprensión y terror. Era hacinamiento, hambre, frío, calor, olores nauseabundos. Era agotamiento, supervivencia. Era  muerte y destrucción.

A mí se me ha instalado todo ese abismo en el estómago cada vez que he leído la experiencia de algún superviviente y me ha costado desprenderme de él una vez cerrado el libro. De hecho me acompaña solo al escuchar ese nombre: Auschwitz.
      Y allí, sola, en aquel barracón, aséptico, vacío, en soledad, pude asomarme al hueco donde hacinados los presos soñaban por unas horas con sus vidas anteriores, con sus seres queridos, con comida.
Para despertarse de golpe y a golpes frecuentemente, a una realidad que los precipitaba de nuevo a eso en lo que que se habían convertido que no sabían bien lo que era, pero que consistía en una mezcla insoportable de terror, irrealidad y necesidad. 

Sola en el barracón  podía notar el latido desbocado de mi corazón y sentí un miedo inexplicable al escuchar a lo lejos el ladrido de unos perros. Porque para mí, en esa visión "literaria" que tengo de ese infierno, la banda sonora de Auschwitz son los ladridos estridentes de perros rabiosos entrenados para matar. 

Ando por el barracón, asustada y respetuosa; buscando , como tantas veces he hecho en mi imaginación, el hueco que me hubiera gustado elegir para no estar demasiado cerca o demasiado lejos de la puerta de entrada,
para no estar demasiado cerca ni demasiado lejos de la ventana, para no estar demasiado cerca ni demasiado lejos del capo que imponía una ley de injusticia en el barracón. Y por un momento puedo sentir la mirada aterrada de los que pasaron por allí y no pudieron elegir.


Salgo al sol y respiro profundamente. Miro a mi alrededor y veo la belleza de una naturaleza
que parece haber sido parte de esa tortura.






El lugar es de una belleza natural tal,
que su elección podría parecer una broma macabra más de las muchas que parecían diseñar los torturadores. 

Al lado de los restos de los crematorios
 y de las cámaras de gas,
 donde hombres mujeres y niños entraban engañados a darse una ducha y donde salían por la chimenea tras una muerte agonica y terrible, se levanta un bosque sereno y límpio donde parece imposible haber instalado esa maquinaria de horror y muerte.








La naturaleza más humana que el hombre y que , por eso, duele más contemplar.






Me agarro a las alambradas electrificadas
que siempre he pensado que hubieran sido mi elección si hubiera podido sobrevivir algún tiempo a ese aquellarre. 





Miro el pequeño estanque donde reposan  las cenizas de tantos asesinados. 



Piso la hierba
que constituye en sí misma un enorme cementerio.


 Me doy cuenta de que el horror de visitar Auschwitz no consiste en recordar a través de sus restos todo lo que allí sucedió. 
         Consiste en constatar que aquella máquina de destrucción sistematizada no es la consecuencia de la locura de dos descerebrados. Para llevar adelante aquella pesadilla fue necesaria la participación voluntaria de mucha gente (44.000 personas llegaron a trabajar en los campos) y la colaboración de países, fuerzas y empresas con poder que se beneficiaron de toda esa matanza.

          Y sobre todo el horror de Auschwitz, de visitar Auschwitz, consiste en constatar que no ha servido para nada tanto dolor y tanto desatino,


                           que hoy continúa.
         Quizá sea el momento de afrontar el holocausto desde la responsabilidad del presente y del futuro y no escudándose en él para repetirlo.


Salgo de Auschwitz Birkenau sintiendo que no es posible la poesía después de Auschwitz. Es necesaria. Para soportar la vida y, tal vez, mejorarla. 


Aunque la poesía que me acompaña en los últimos minutos en el campo sea un poco más de vacío.

Después de todo, todo ha sido nada,
a pesar de que un día lo fue todo.
Después de nada, o después de todo
supe que todo no era más que nada.

Grito ¡Todo!, y el eco dice ¡Nada!
Grito ¡Nada!, y el eco dice ¡Todo!
Ahora sé que la nada lo era todo.
y todo era ceniza de la nada.

No queda nada de lo que fue nada.
(Era ilusión lo que creía todo
y que, en definitiva, era la nada.)

Qué más da que la nada fuera nada
si más nada será, después de todo,
después de tanto todo para nada.


José Hierro 

domingo, 28 de julio de 2013

TICS

Llevo cuatro meses haciendo un curso on line sobre nuevas tecnologías aplicadas a la educación, TICS,
y no sé si me ha costado caro. Vamos a averiguarlo. 


El curso no es barato pero ha sido amortizado con creces. He aprendido mucho, ha tenido un componente práctico muy interesante y muy intenso.
Le he echado
muchas horas y me ha supuesto una tensión extra que es la que me ha pasado factura. Han sido muchas horas de ordenador, sacando tiempo de dónde no lo tenía y en un estado de alerta y de atención permanente que me ha llevado a cierto agotamiento físico y mental.

Pero he aprendido mucho, haciendo cosas que me gustan mucho y que me han dado muchas ideas para mi trabajo que ahora tendré que ir implementando.(Necesitaría un par de vidas más, pero bueno)

He extraído varias conclusiones con este trabajo. Conclusiones en lo personal y en general sobre Internet.

En lo personal me he dado cuenta de que yo puedo llegar a ser tremendamente eficaz pero no soy nada eficiente y creo que lo interesante en todos los aspectos de la vida es ser eficiente y conseguir objetivos a largo plazo. No creo que cambie mucho porque mi manera de funcionar va en dirección contraria, pero al menos me alegro de ser consciente de ello y de haber podido analizar más en profundidad lo que antes era una simple intuición.

Por otro lado, creo que no me gusta este mundo 2.0 y que me apasiona. 
      No me gusta porque tiene un componente adictivo que no se maneja del todo bien y porque el tiempo tiene otra dimensión cuando estás en el ordenador. He llegado a tener ansiedad y a aborrecer un poco todo esto por la tensión que me ha supuesto. 

    Me apasiona por la cantidad de puertas, de mundos que te abre. Es un universo de posibilidades en las que, como con todo, puedes enriquecerte o perder el tiempo. Depende del uso que hagas de ello.

    No me gusta porque es inabarcable y mi tendencia a la dispersión, a querer abarcar mucho, me lleva a perderme, a crearme expectativas irreales, a no saber gestionar mi tiempo y mis posibilidades. A perderme y a apretar poco finalmente. Me ha creado una gran confusión mental y la sensación de estar en muchos sitios y en ninguno.

    Me apasiona porque he disfrutado, y disfruto mucho haciendo según qué cosas. Creando material, videos, escribiendo este blog, pensando mi blog profesional... y tiene tantas posibilidades que es apasionante. Además, las fuentes de información son espectaculares. Solo necesitariamos un par de vidas más para poder filtrar, ver y leer todo lo interesante.

     No me gusta porque crea frustración y sensación de vértigo.

    Me apasiona por los canales de comunicación directa con otras personas que tienen los mismos intereses que tú y andan en las mismas batallas. Lo cual ayuda mucho a resolver problemas y a canalizar la información.


En el curso se planteaba la pregunta de si es posible vivir sin identidad digital. La pregunta se refiere a la vertiente profesional. La conclusión a la que llegamos es que una vez que te inicias y ves las posibilidades que brinda, y dados los derroteros que la sociedad está tomando, es prácticamente imposible. 
Sin embargo, yo he terminado pensando  que si se puede vivir sin entrar en este mundo, es mejor no entrar. Quizá depende de la personalidad de cada uno. Yo soy apasionada y un pelín exagerada y cuando entro en algo -lo que sea- me entrego y necesito dedicación total.
Lo cual , aplicado a Internet, es un agobio nada recomendable. Es como querer barrer el desierto.




En general, yo he tenido muy buenas experiencias de "relaciones personales" a través de Internet. Entrecomillo porque no soy tan ingenua como para creer que son relaciones sólidas o equiparables a las "físicas!
Otra vez, hay que tener cierta precaución, claro. Y yo, como en todo soy apasionada y me considero muy leal, he tenido mis "decepciones". Vuelvo a entrecomillar porque ninguna me ha quitado el sueño y simplemente me ha corroborado algo que ya llevo tiempo pensando: no todo el mundo interpreta las cosas de la misma manera, el compromiso no está de moda y es mejor no esperar nada de nadie a pesar de necesitarlo. 

En el curso, me lo he pasado en grande con el grupo del  Libro facial.
Ha sido un asidero continuo, me he reído hasta llorar de ataques de risa y sin esas personas yo no sé si habría acabado el curso. Sé que no lo habría acabado igual de bien y de rápido, eso seguro. Y si he pasado auténticos malos momentos, gracias a ellos los he superado con alegría y muchas ayuda. He sido la payasa del grupo y eso ha hecho que tuviera y tenga contacto individual con algunos de ellos. Contacto que sigo teniendo y espero mantener porque es muy enriquecedor y divertido.

El problema sería entender que estas relaciones constituirán parte de tu bagaje emocional y asidero personal. Nadie te dará un abrazo cuando lo necesites ni te hará una manzanilla si te encuentras mal. Lo virtual está en otra dimensión y no hay que confundirla. No niego que se pueda superar esa barrera que supone la pantalla y saltarla al conocer a la otra persona directamente, y crear- a partir de ahí- una relación solida.



No me gusta este nuevo mundo. No me gusta la conexión permanente, la gente con las pantallitas a todas partes, los niños juntos y cada uno con su aparato.
 No me gustan las reuniones
en las que cada uno "desenfunda su arma" y la deja sobre la mesa, con el peligro de que "dispare" en cualquier momento e interrumpa la charla o el intento de ella.

No me gusta saberlo todo en el acto para olvidarlo en el mismo momento, probablemente. Y estoy en esa vorágine y no me gusta. 
             El otro día pensaba que mirar el teléfono para comprobar si has recibido mensajes del facebook o de tuiter o de correo o de lo que sea, será equiparable a lo que antes era el gesto de atusarse el flequillo o pasarse la mano por el pelo.Algo natural, casi involuntario que nadie considerará inadecuado en ningún momento Y lo que nos espera que yo ni puedo imaginar.

Además, pienso que esta posibilidad, convertida en muchos casos en necesidad, de estar permanentemente conectado crea una dependencia y una dinámica de aprendizaje que dificulta la concentración
en actividades que no proporcionen un resultado inmediato por lo que todo aquello que requiera esfuerzo, tiempo, paciencia y dedicación se desecha rápidamente y se considera aburrido y nada interesante.Además, te crea un estado de alerta permanente que te dificulta
disfrutar del simple relax o de actividades que no sean "estimulantes"



 Por otro lado, también está creando nuevas formas de relacionarse - sobre todo entre los jóvenes- de manera que si no participas de esos círculos sociales,
estarás fuera del grupo o al menos marginado, si no considerado un bicho raro.


Y sí, internet supone una fuente de inagotable de información y, parece, de comunicación. Sin embargo, yo tengo la impresión de que las prisas de esta sociedad imponen la información al segundo lo cual impide un buen filtrado de fuentes y un análisis en profundidad. Se impone el copia y pega sin más. Prueba de ello serían las erratas de los periódicos y las lagunas de información que nos ofrecen en los últimos tiempos. Así que, la información ha perdido calidad,claramente.

Y la comunicación...Me temo que cada vez nos olvidamos más de la comunicación real, de las personas a las que podemos mirar a los ojos, atrincherados tras nuestras pantallas que muchas veces nos evitan las incomodidades - y el compromiso también, por qué no decirlo- que las relaciones personales reales nos crean.Un ejemplo extremo de esto y que me parece espeluznante son los hikikimoris ,
recluidos completamente en una habitación con su ordenador


La intuición más inquietante que he tenido después de hacer el curso es que todo este esfuerzo y todas estas "habilidades" son  tan efímeros y se quedarán tan obsoletas en breve- sustituidas por otras herramientas más versátiles o eso dirán- que no merece mucho la pena dejarse la piel en ello. De nuevo la sensación de querer vaciar el océano a bocanadas. La sensación de que esta es una trampa en la que, si te dejas atrapar, serás un ratón girando una rueda que te dejará siempre en el mismo sitio.
 O peor aún, querrás ser parte de los que la hacen girar para que otros vayan cayendo.





Llevo semanas enclaustrada, con la urgencia de
acabar cosas, sin despegarme del ordenador
y echo de menos a la gente, pasear, tomarme algo tranquilamente, hablar... Aire, olvidarme de esta pantalla.


sábado, 27 de julio de 2013

EL ÁRBOL


Siempre que veo este árbol me quedo clavada mirándolo.
 Me impacta y me emociona sin saber muy bien por qué. Seguro que después de esta entrada lo entenderé mejor.


Su forma ya llama la atención, de entrada. El árbol ha ido buscando su camino, empeñado en perder la horizontalidad, como queriendo curiosear qué pasa por ahí debajo; qué tipo de vida llevan esos seres que lo rodean, lo cuidan o maltratan a veces. Como queriendo jugar con esos niños que se cuelgan de él y lo disfrutan.

Cuando lo veo solo, me parece una metáfora de lo que es este barrio. Un barrio en el que nací y he vivido la parte más importante de mi vida. Como al árbol, he visto a este barrio encogerse, envejecer. Como a sus propios habitantes. Paseo este barrio con ternura, como recorriendo un hermoso pasado del que ya va quedando poco. Veo a las personas que forman parte del barrio, encorvadas, resistentes;
como el árbol. Cercanos ya  a la tierra,  sosteniéndose con un bastón.


Me emociona, porque veo en él la generosa decisión de ser diferente sin dejar de ser él, para ser parte de la gente y del paisaje que lo conforma.

Me emociona porque veo en esa transformación tan drástica, tan radical, dolor. El dolor propio de ser diferente, de forzar su naturaleza; y el dolor ante la cruel indiferencia de los demás.

Me emociona porque me enternece al recordarme a todas esas personas que han sido parte de mi vida y de este barrio y ya han desaparecido o envejecido inevitablemente.

Me emociona porque es una belleza y un símbolo de resistencia. Muy cerquita del suelo, no lo toca ni pierde del todo su fortaleza, su vigor.

Se acerca a nosotros , "nos mira a los ojos" y nos recuerda que estamos aquí para ser lo que queramos ser, pero cerca de los que nos rodean, siendo parte de ellos.

viernes, 26 de julio de 2013

AUSCHWITZ I

Auschwitz (Ozwiecim )Esta palabra me paraliza. Quiero entender por qué significa tantas cosas para mí.  Es un símbolo del horror. Como lo es "Gulag" o "Hirosima" o "Camboya" o "Chile" o "Argentina" "Sarajevo" o "Uganda o "Franja de Gaza" ... Sin embargo nada me congela por dentro como Auschwitz. (La represión orquestada por EEUU en hispanoamerica, con dictaduras basadas en la tortura y el crimen, me hace sentir algo similar.)

Todas las palabras anteriores representan locuras, locuras colectivas.El nazismo me estremece más que cualquier otra masacre. Para mí encarna el terror a la puerta de mi casa.


Auschwitz
simboliza todos los campos de trabajo y de exterminio nazis en Europa y todos los horrores del siglo XX  en el mundo. Es un tema muy complejo que hay que analizar profundamente desde diferentes ópticas alejadas de sentimentalismos. Es un trabajo intelectual que requiere algo más que una reflexión y que quizá deberíamos intentar hacer por el frágil momento que estamos viviendo  
He leído mucho sobre el tema.  Mucha ficción, muchos testimonios de supervivientes, algún ensayo. Intentando entender por qué sucedió, cómo sucedió. O , quizá, temiendo que la intuición de que ese periodo que vivió el mundo no es ninguna excepción, sea cierta. Y por eso, quizá, me produce ese miedo tan íntimo. 

LOS PORQUÉS  
Está claro que ningún iluminado,
solo, puede arrasar un continente o una nación. Hace falta algo más que la locura de un descerebrado para llevar al desastre a un país, a muchos seres humanos.Es un proceso complejo que abarca diferentes aspectos coyunturales y en este caso no son solo económicos y políticos sino también ciéntificos e  historiográficos.             
Como cualquier régimen, en la Alemania nazi hubo un adoctrinamiento
en todos los órdenes de la vida en especial en la vida privada:

La vida cotidiana en la Alemania Nazi I
La vida cotidiana en la Alemania Nazi II
La vida cotidiana en la Alemania Nazi III
Todo se manipulaba y en todo había un objetivo común.

El lenguaje, como siempre, era una herramienta de manipulación indispensablepara esto, y también se hicieron con él desde el poder  LTI Lingua Tertii Imperii.



El horror que  produce esta sociedad, para mí, surge por  la sinrazón que la gobernaba y a la que se entregó gustosa. Se imponía una nueva política y una nueva moral en las que los criterios eran caprichosos e injustos. La vida no valía nada y se defendían ideas por encima de las personas, del sentido común. No había derechos ni libertades y todo se justificaba por el bien de Alemania. 



                  A las personas estigmatizadas o que se significaban críticamente se las mataba o se las  torturaba y despojaba de su vida arrebatándoles sus casas, sus enseres, separándolas de su familia,con el consentimiento y/o la participación del resto de la sociedad.  No había espacio para pensar ni para entender: se había establecido el terror y se instalaba despojando a las personas de su cualidad de humanas.
                   Hay muchos libros en los que poder analizar cómo sucedió esto. Lentamente, de manera que nadie , salvo algunos sagaces, podía prever ni creer que llegaría tan lejos. Se ve muy bien en películas como La lista de Schindler  o El pianista. Pero a mí me viene a la cabeza insistentemente una novela que se llama Algo queda.


Economía
Los acontecimientos se sucedían con un  ritmo aparentemente ilógico e incoherente, pero todo tenía una lógica aplastante. Como casi siempre la palabra que todo lo explica es "poder" y el poder solo es posible acompañado de su fiel maquinaria: la economía. 
 Los campos eran una maquinaria de producción con mano de obra esclava. El espolio de los represaliados era la depensa de una Alemania de entreguerras humillada y pobre. 
                   Varios ensayos intentan explicar esto,La historia social del Tercer Reich.En algunos podemos sumergirnos en una riada de números que parecen la contabilidad de un polifemo ciego e insaciable  

El terror
  La economía, que todo lo explica. La economía y el miedo. El terror.
El terror que se instaló en una Europa convertida en una ratonera para millones de personas (Sefarad), y la locura recorrió ciudades y pueblos en una orgía de muerte y crueldad. Brueghel el Viejo nos lo anticipó sin saberlo
 El triunfo de la muerte
como en un juego de espejos con Zoran Music,un superviviente de Dachau.


Un mundo sin reglas, entregado a pautas inhumanas y crueles donde el hombre se animalizó y el sentido de la vida perdió sus coordenadas.

Esa misma atmosfera de sinsentido y vacío la encontramos en la obra de Frank Kafka cuya vida trastabillaba de la mano de su literatura en una desasosegada búsqueda  de su identidad y de su lugar en el mundo.Literatura que nos lleva a un mundo absurdo, onírico, donde la pesadilla es la auténtica realidad de la que no se puede escapar.

"Los temas de la obra de kafka son la soledad, la frustración y la angustiosa sensación de culpabilidad que experimenta el individuo al verse amenazado por unas fuerzas desconocidas que no alcanza a comprender y se hallan fuera de su control".
En su peripecia vital parecería que supo irse a tiempo, para no vivir dos veces la agonía de saberse expulsado de una vida que no entendía. (Su familia murió en los campos)


 

jueves, 25 de julio de 2013

AUSCHWITZ II

¿POR QUÉ?  
Mucha gente se pregunta - es una pregunta que está en el aire- cómo fue posible que un pueblo tan cultivado como el alemán,
fuera capaz de algo así. Creo que la pregunta es una escudo defensivo, es un intento de tirar balones fuera. Al plantear esta cuestión, ¿queremos proponer que los demás, siendo menos elaborados que los alemanes, no seríamos capaces de tal monstruosidad? 

           Falso. Lo que pasó en Alemania en aquel momento, podría haber pasado en cualquier parte del mundo y por supuesto, pasó, en toda Europa (Nosotros tuvimos una versión no sé si descafeinada de este rodillo exterminador). La barbarie se instaló en Francia, en Bélgica, en Holanda, en Italia...con la absoluta colaboración de los ciudadanos de esos países. No hablo de no querer ver, de mirar hacia otro lado;de  aprovecharse pasivamente de las ventajas que la nueva situación les proporcionaba sin hacerse más preguntas.
Que también. Hablo de formar parte de la maquinaria de matar, de la participación activa en la que se afanaban los que podían ejercer algún tipo de poder o autoridad contra otras personas. La crueldad y el envilecimiento con el que trataban a los caídos en desgracia. Sin preguntarse por qué aunque sabiendo bien para qué.  La connivencia justificada con la repetida frase "yo sólo cumplía órdenes". La obedencia debida que se interpone entre lo que somos y lo que hacemos y que difumina los límites del MAL. 
               No se trata de un ser maligno que nos somete a su voluntad todopoderosa. Todos somos parte de ese mal, el mal es posible porque no sabemos (o no queremos) anteponer nuestra conciencia de lo que es incorrecto a nuestro cumplimiento del deber. Por cobardía o por simple responsabilidad mal entendida,
callamos ante la injusticia y la aceptamos o colaboramos con ellas. Todos somos el mal y el mal es posible porque colaboramos con él. 
Hanna Arendt así nos lo recuerda:"Todos podemos ser Eichmann".
               Esto se entiende de maravilla, se siente en los huesos, con un librito que a mí me hizo vivir la tortura de la protagonista de manera directa y con el que pude entender muchas, muchas cosas sobre esto que intento dilucidar.La llave de Sarah.También hay una película pero el libro es mucho mejor.

 
REBELARSE
Estoy completamente convencida de que yo moriría pronto en las condiciones de una campo de trabajo como los campos nazis.Y me pregunto qué impele al hombre a soportar tanto. La respuesta es triste y amarga: la esperanza. Así nos lo explicaba el grupo de teatro Konkret en su obra Matadero Occidental.

   
Muchos ahora nos preguntamos por qué los sometidos no se rebelaron y aceptaron morir matando frente a ese infierno de muerte en el que los alojaron. Esa es la respuesta:
 Nos aferramos a la esperanza de no perder lo poco que tenemos y esperamos que el rodillo pase y podamos esquivarlo.Y lo aceptamos sin rebelarnos. Como ahora, en 2013.  Con la esperanza de que un día acabará y la vida volverá a ser lo que era otra vez.
           
Sin embargo, después de la esperanza, la vida  no vuelve, la vida se ha convertido ya en otra cosa.


SOBREVIVIR
Siempre me he preguntado cómo podía soportar un superviviente, el recuerdo del infierno. Cómo se podía vivir después de haber sobrevivido a Auschwitz.Tanto los vergudos como las víctimas.Hay un libro basado en un caso real expuesto en un documental de la BBC que nos habla de esto  y refleja muy bien este antagonismo: El mal absoluto.
 
Los supervivientes en múltiples ocasiones han confesado, avergozados, su sentimiento de culpa por sobrevivir.
Como si haberlo conseguido supusiera haber traicionado a los que se murieron, haber jugado sucio. Muchos de ellos que pudieron soportar lo insoportable no pudieron aceptar esa conciencia de culpa y acabaron con su vida.

Los verdugos se escudan en que cumplían órdenes. Sólo nos queda preguntarnos si en su fuero interno realmente lo sienten así y les sirve para domir felizmente por la noche o besar impunemente a sus nietos. Esta joya incluída en una Caja de Música, también se lo pregunta.
 

miércoles, 24 de julio de 2013

AUSCHWITZ III

APRENDER
La frase "Hay que conocer la historia y hablar continuamente sobre lo que pasó para que no se repita". Nunca más una shoah", podría llevarnos a la esperanza de creer que después de Auschwitz sí es posible la poesía porque hemos aprendido una gran lección. Pero no es cierto. Lo cierto es que la lección aprendida no es grande, es degradante. Hemos aprendido que las víctimas, con la excusa de serlo, se han convertido en verdugos y han optado por repetir lo que ellos sufrieron sobre la debilidad de otro pueblo. 
        Israel se escuda en el holocausto para justificar su carrera nuclear y su aplastamiento del pueblo palestino. Se salta a la torera los acuerdos internacionales y rompe pactos sin parpadear, con una tolerancia por parte de los organismos internacionales que no deja de asombrar.

              La única lección aprendida es que quieren ser vérdugos y repetir la historia del otro lado. Del lado de la injusticia y la barbarie. En nombre de la legitima defensa. Hitler también se defendía de ellos porque los consideraba el origen de todos los males de Alemania. ¿Dónde está la diferencia? Pueblos enteros que durante siglos vivieron en Palestina fueron arrasados  sin límites. Los campos de concentración actuales son los campos de refugiados que se han convertido en ciudades maltrechas asediadas y sin esperanza, con ciudadanos que viven excluidos y en un trauma continuo .


Hay que enseñarlo en las escuelas y repetirlo en todos los foros posibles para que no se repita, dicen. 

Pero Auschwitz se ha repetido
CAMBOYA

ARGENTINA
CHILE
UGANDA
SBRENICA
GAZA
 


y se repite
CIUDAD JUAREZ
SIRIA
y el mundo sigue girando atento a la prima de riesgo.





AUSCHWITZ Y YO

El símbolo con el que podemos identificar esta pesadilla es Auschwitz.
  Sigo sin comprender por qué para mí significa mucho más terror escuchar Auschwitz que Gulag, por ejemplo. Creo que tiene que ver con toda la información que nos ha llegado sobre el holocausto, la manipulación que de él se ha hecho, en cierto modo.
 Para entender esto ha sido muy clarificador el libro:La industria del holocausto.
Tremendamente documentado y argumentado,  abre los ojos a una realidad de la que , por supuesto, no se habla. Sin embargo, siendo real esa manipulación y sus objetivos muy espúreos,esto no empaña  todo el dolor que generó esa locura.

 Quizá esa sensibilización tiene que ver también con el hecho de que muchos españoles
se vieran atrapados por ese rodillo después de vivir su propio infierno en su país. 
O tal vez, simplemente, siento eso, el horror a la puerta de mi casa.


Próximamente visitaré Auschwitz. Estoy emocionada y temerosa. Sé que será duro.Pero para mí es necesario. Quiero respirar el aire que durante años olía a carne quemada
y sé que sentiré el dolor que conformó esa máquina de tortura y muerte.

 Auschwitz englobaba a  diferentes campos. Está en Polonia, cerca de Cracovia y para construirlo tuvieron que desplazar parte de la población del pueblo, derribando sus casas.
 Todo el mundo en  Oswiecim sabía lo que pasaba. Quiero ir para enfrentarme con mi cobardía porque, si yo fuera testigo de algo así, sé que no sería capaz de arriesgar mi vida o la de mi familia por ayudar a los injustamente desfavorecidos. Sé que miraría para otro lado e intentaría seguir con mi vida.Yo sé que sería parte de ese grupo peligroso de los Indiferentes Por eso quiero ir a Auschwitz.
           Y para recordar las dos conclusiones que extraigo de todo esto y que son demoledoras:
"Todos podemos ser Eichmann"
"Elegimos ser verdugos para no ser víctimas"