martes, 5 de mayo de 2026

REGALOS DE LA VIDA

 Salgo a su encuentro.

     Hoy puedo. 

    En la carrera desbocada en la que ando , me encuentro- de repente- con el vacío de la voluntad: Sin obligaciones, sin reloj persiguiéndome  tic tac tic tac tic tac...

Y salgo a buscarlos. 

    Sé dónde están. 

    Los llevo dentro cada día. Me sostienen porque son. 


Zambullida en un baño de sensaciones

    Inspiran mis pulmones recordando que lo son. 

    Sístole, diástole... con toda la consciencia.


El cielo azul restallante bordado de algodones.

 Un mar de jaras en flor y sus olores y todos los insectos que liban la propia vida entre sus hojas. La nuestra. Nuestra vida.

Las amapolas asoman como surtidores de alegría. Tan rojas, tan hermosas...

Olas de espigas se dejan mecer por el viento en una danza primigénea de océanos verdosos ondulantes e hipnóticos.

La lavanda entregada al sol para abandonar su fragancia como un manto de deleite

Diente de león, viborera morada, colleja morada, chupamieles, escobilla, esparcilla, espino albar...explosión de colores inabarcables de puro contento.

Gordolobo, cornicina, caramelita descalza, cañaheja, cardo, carnila, gualda, gallocresta, arvejilla, altramuz silvestre, algarabía...pacientes, hermosamente pacientes. Como dulces bellas durmientes, satisfechas y rotundas preparando su eclosión.

Sístole, diástole...la vida, la buena vida alrededor.

Embriagada de tanto y de todo lo que sé que está y no puedo ver.

Agradecida por tanto y por tan poco. La belleza de la naturaleza expresando la única verdad sostenible: somos porque son.

Emocionada y tan llena,  sintiendo que todo es posible si seguimos recibiendo regalos así de la buena vida. De la auténtica vida. La única esperanza

Vuelvo traspasada de verdad y de auténtica existencia, cuando me acaricia la sombra de un milano, espléndido, planeando con el giro maestro de su cola ahorquillada, timón de vuelos generosos.

...


Mi último paseo por Los Carriles libres.

Ahora sé que, probablemente, este éxtasis tan ingenuo como puro me será vedado por quien considera que la vida que late en este campo no vale nada. 


Solo siento llorar y pedir perdón a tantas vidas... Por no saber defenderlas mejor. Por no saber protegerlas de esos depredadores que violan impunemente tanta belleza y tanta vida.


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